| Dividir y crear espacios
Publicado en el diario El Mundo (22-10-2001)
VICENTE SALANER
Se habla mucho, últimamente, de lo que impera o lo que conviene
hacer en el baloncesto moderno, como si fuesen valores técnicos
nuevos y radicalmente distintos de los del baloncesto de siempre.
En realidad, todo ha estado ahí desde al menos 1960 -que es cuando
los conceptos defensivos en presión y en ayuda que hoy conocemos
quedaron ya plenamente incorporados al juego... en Estados Unidos,
claro-, pero también es evidente que hoy, con la potencia física
y el puro volumen de los jugadores de hoy, hay cosas más importantes
que hace unos años y, a su vez, cosas que no lo son tanto como otrora.
Viendo varios de los últimos partidos de la ACB, uno se da cuenta
de la importancia crucial de dos de esos valores técnicos, de esos
fundamentos colectivos si así se prefiere llamarlos: la penetración
y la creación de espacios en ataque. No todo el mundo lo hace correctamente.
Con defensas inviduales adobadas de ayudas -es decir: de conceptos
más cercanos a las defensas zonales- erigidas en verdaderas amebas
que atrapan a los atacantes, quienes se limitan a hacer circular
el balón por fuera o a esperar que sus compañeros salgan de embarullados
bloqueos a ambos lados de la zona de tres segundos acaban, en general,
sin un tiro claro.
La penetración y el mantenimiento de espacios son recursos que
demasiados de nuestros equipos utilizan demasiado poco, o conocen
mal. Penetración: no para ir, como aquí arriba decimos, hasta la
cocina, sino para desequilibrar esa defensa colectiva, ya sea de
contención o más presionante. El base o un escolta, y a menudo el
alero bajo, pueden provocar el caos defensivo con una penetración
agresiva, atrayéndose a dos o tres hombres y doblando pase. El sábado,
en el Pamesa-Real Madrid, era llamativo ver lo poco que hacen hoy
esto dos hombres notablemente dotados para penetrar y crear ocasiones:
Raúl López por parte madrileña, y Nacho Rodilla
por la valenciana. Lo de los espacios parece una memez, pero es
crucial. Como decía un entrenador americano, «la creación de espacios
es ataque y el ataque es creación de espacios». Nunca deben situarse
los jugadores exteriores a menos de 4,5 o 5 metros el uno del otro
salvo en el momento preciso del corte o del bloqueo), porque si
lo hacen facilitan el trabajo de los defensores. La próxima vez,
observen cuántos apelotonamientos de atacantes tenemos que soportar...
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