| El impacto albiceleste
Publicado en el diario As (19-11-2002)
MARTÍN TELLO
De momento son quince, aunque dentro de poco puede llegar uno
más, si el Madrid ficha a Pepe Sánchez. Me refiero
a los argentinos de la ACB. Catorce jugadores y un entrenador, Julio
César Lamas. Pocas veces un deporte se ha beneficiado
tanto de una emigración en bloque como la argentina en el básket
español. Nos ha enriquecido, ha elevado el nivel de profesionalidad
y espectáculo. Pibes, sombrerazo. La nominación de Jugador de la
Semana alcanzada por Luis Scola es un simple eslabón
en una cadena de éxitos que viene de lejos y que seguirá (ojalá)
muy allá.
Pasemos revista: bases, Montecchia, Victoriano, Palladino
y Prigioni; aleros, Nocioni, Herrmann, Kammerichs,
Espil, Jasen y Racca; pívots, Oberto,
Scola, Gabi Fernández y Víctor Baldo. La mitad de
los equipos de la ACB tienen algún argentino en sus filas, en la
mayoría de los casos con un pasaporte italiano o español que, gracias
a sus ancestros, les permite jugar con licencia comunitaria. Un
truco o un derecho. Como quieran. No seamos ingenuos ni anticuados.
El deporte profesional es un planeta libre (o debería serlo).
El aluvión argentino hace recordar el puertorriqueño de cinco décadas
atrás. Freddy Borrás, Willo Galíndez,
Johnny Báez, Brindle, Déliz
y algunos otros fueron pioneros providenciales para nuestros clubes
y selección. Dejaron huella y cariño. Como hoy la tropa albiceleste. |