| El nuevo Ferrándiz
Publicado en libertaddidigtal.com (21-01-2007)
PEDRO BRINGAS
Esta
semana se ha hecho pública la prórroga del contrato
de Joan Plaza, como entrenador del Real Madrid,
hasta 2008, con el correspondiente aumento de sueldo para el técnico
catalán. El momento elegido por los actuales dirigentes de
la sección, Antonio Martín y Alberto
Herreros, no ha podido ser más idóneo ya
que llega después de las primeras derrotas en la liga y cuando
el equipo se está enfrentando a una verdadera plaga de lesiones
–Raül, Hamilton, Mumbrú,
Varda–, que ha obligado a tirar de la cantera,
a recuperar a Sinanovic –estaba jugando en
el filial– y a buscar refuerzos. La decisión es fácilmente
entendible teniendo en cuenta que el equipo blanco lidera la liga
ACB y ha quedado campeón de grupo en la ULEB, pero el baloncesto
es el paradigma de deporte de equipo en el que el hacer las cosas
bien durante toda la temporada no siempre garantiza el éxito
final. Cosa de los sistemas de competición.
La gran trayectoria madridista hasta el día de hoy tiene
como principal artífice a su entrenador. Plaza ha repartido
el tiempo de juego entre sus hombres casi matemáticamente,
y las rotaciones sólo han peligrado cuando han llegado las
lesiones, que esta vez podrían justificar, sin sonar a excusa,
las primeras derrotas en la liga ACB. El reparto de minutos ha conseguido
que todos los integrantes de la plantilla se hayan podido considerar
importantes y que el equipo haya mantenido siempre un alto nivel
de juego, sobre todo en defensa, que acaba por agotar finalmente
la resistencia del contrincante. Está por ver si con los
nuevos fichajes se puede mantener esa filosofía. De momento
creemos que se ha vuelto a acertar con la bestia parda de Marko
Milic, tanto por su presente –buenos números
con el Olimpia de Ljubljana en la Euroliga– como por su pasado
madridista: aunque en su anterior etapa blanca dejó un sabor
agridulce por su tendencia a perder la concentración en muchos
momentos. El alero no viene sólo a sustituir a Mumbrú,
ya que jugará también como cuatro y es un jugador
muy distinto al alero internacional. La primera prueba de juego
que habrá de pasar el "nuevo Madrid" de Plaza será
la Copa del Rey, un torneo maldito para los blancos, y abierto siempre
a las sorpresas, donde ser el líder de la liga no garantiza
pasar el primer corte.
Hace unas semanas el presidente del Real Madrid se refirió
a Joan Plaza como el nuevo Ferrándiz. Al
basket blanco, menos mal, no le toca muy a menudo ser el objeto
de los comentarios del mandamás merengue, aunque el efecto,
cuando lo ha hecho, es el mismo que se produce cuando habla de fútbol.
Plaza, o cualquier entrenador que en el futuro tenga que ocupar
su puesto, está muy lejos de acercarse –por los años
en el puesto y las copas conquistadas por don Pedro– a lo
conseguido por el mejor entrenador de la historia blanca, aunque,
de momento, los inicios no pueden ser más prometedores. Las
comparaciones siempre son odiosas.
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