| Rotaciones "sin ton ni son"
Publicado en el diario Marca (24-11-2003)
PEPE LASO
Antes todos los entrenadores utilizaban los cambios por motivos
previsibles: faltas personales, reservas físicas o simplemente
desaciertos puntuales. Siguen existiendo entrenadores con este criterio.
Aranzana, Comas, Paco
García o Ivanovic son ejemplos
puntuales. Sin embargo ha proliferado un nuevo estilo, el de las
rotaciones, consiste en dar entradas "sin ton ni son"
a los jugadores del banco. Los Epi, Martín,
Creus o Perasovic, con su capacidad
para echarse el equipo a la espalda, pasarían en estas circunstancias
a convertirse en jugadores del montón.
Después de once jornadas disputadas en un par de meses,
resulta que sólo 27 jugadores han estado un mínimo
de 30 minutos o más de promedio en la cancha. Me parece poquísimo,
sobre todo si esos minutos los juegan en 2 o 3 cortes, que habitualmente
es así. Es curioso comprobar como algunos de los equipos
mejor clasificados tienen varios jugadores con vitola de responsables:
el imbatido TAU tiene hasta 4: Scola, David,
Macijauskas y Nocioni, situación
peligrosa, sobre todo iniciada la ULEB. El sabio Manel Comas tiene
tres, Montáñez y los superveteranos
Turner y Thompson que aúpan
al Forum a unas posiciones que en un principio parecía que
no le correspondían. Dos estrellas parecen poco, pero suficiente
considerando la falta de flexibilidad del baremo que utilizo, hasta
ocho equipos tienen esas dos figuras. Es significativo ver como
dos equipos de lo alto de la tabla, Barcelona y Estudiantes, les
está costando encontrar sus estrellas, ya que sólo
Bodiroga y Jiménez merecen
esta distinción. Grave resulta el caso de Pamesa, Unicaja
y Joventut, pues ninguno de los tres ha iniciado la competición
sólidamente. La mejor demostración de su inestabilidad
es que ni un solo jugador merece estar en el campo ese tiempo. Sólo
27 jugadores ACB han tenido la confianza de sus entrenadores, entre
los que se echan de menos nombres como Oberto,
Navarro, Felipe, Angulo
o Esteller.
Por otro lado, 28 jugadores reservas han dispuesto entre 12 y 15
minutos, de lo que se deduce que un centenar actúan alrededor
de 20 minutos y casi nunca continuadamente. En definitiva a nuestro
baloncesto le faltan estrellas.
Veamos algunas motivaciones de este batiburrillo, y por favor entrenadores
no se enfaden conmigo. Miedo a la reacción de los jugadores
que no juegan y se les regalan minutos como mejor medicina para
curar los males del vestuario, jugadores cortos de preparación
con un injustificado cansancio cuando llega la hora de competir.
Plantillas formadas sin cordura carentes de elementos con carácter,
la simple falta de Prigioni tiene en el limbo a
los alicantinos, por el contrario dos pivots sólidos, pertenecientes
al club de los 30 minutos, lanzan a los tinerfeños.
Dejémonos de rotaciones absurdas, démosles a las
estrellas la responsabilidad y el valor que tienen y no regalemos
ni un solo minuto a los que no lo merecen; todos, sobre todo el
público, sabrán apreciar la calidad de algunos de
los nuestros. Por si no me he explicado bien, tres ejemplos: Duncan
en San Antonio juega 81 partidos y 39 minutos de promedio, Garnett
40 minutos de promedio y Gasol 36 minutos, y cuando
un día les sientan nuestros cronistas se cabrean. |