| Un hombre hecho para el Real Madrid
Publicado en el diario El Mundo (05-07-2002)
VICENTE SALANER
En abril de 2001, cuando Javier Imbroda se ponía
en marcha como seleccionador nacional ya recordábamos en
estas páginas una conversación de hace ya muchos años,
quizá la última entrevista concedida por Fernando
Martín, y en ella una discusión sobre su admirado
George Karl: «¿Quién podría
ser su sucesor en el club blanco? Martín, recién regresado
de la NBA, muy americano de espíritu pese a su difícil
estancia en Portland, se lo pensó poco: "Yo creo que...
Javier Imbroda"».
Pues ya ven, ha bastado un año, con medalla de bronce europea
incluida, para que aquel deseo de Fernando se haga al fin realidad.
Era cuestión de tiempo. El estilo a la vez riguroso y guerrillero
de baloncesto que Imbroda ha inculcado siempre a sus equipos estaba
hecho a la medida para el Madrid, y no hace falta ser un lince para
ver que el propio técnico melillense creció admirando
la aureola y el estilo del club blanco. De aquel Madrid ganador,
queremos decir; del de los años 70 con Walter Szczerbiak
o los 80 con Drazen Petrovic y un tal Fernando...
Dadas las circunstancias traumáticas del fulminante cese
de Sergio Scariolo, no podía haber acertado
mejor el club madrileño en su inicio de recuperación.
(Un inciso sobre Scariolo: como bien hace Emiliano Rodríguez,
aquí seguiremos defendiendo su excelente aptitud como técnico
de baloncesto. Es una lástima que entendiese peor otras cosas,
desde la enloquecedora puerta giratoria de sus fichajes/desfichajes
hasta las sencillas relaciones humanas en el club).
A vuelapluma hay que apuntar aquí un par de consideraciones
sobre la llegada fulminante de Imbroda:
Una, que sigue siendo necesaria una persona con criterio y decisión
en la secretaría técnica. El organigrama sin cabeza
anunciado por Jorge Valdano no tiene sentido, y acabaría
afectando negativamente al trabajo del nuevo entrenador.
La otra, que la compaginación de su tarea en el Madrid con
su tarea de seleccionador, al menos hasta enero próximo,
se nos antoja muy problemática. ¿Lo aceptarán
los demás clubes? La última experiencia de este tipo
es antiquísima -Pedro Ferrándiz, ¡en
1965!-, pero acabó mal. Y nada indica que hoy irá
mejor. |