| Papá ¿qué estás
haciendo?
Publicado en la revista de los Salesianos de Valencia
FRANCISCO MERINO
No sé cómo decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien,
pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal. Me regalaste el
balón cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando
me apuntaste al equipo. Me gusta entrenar durante la semana, bromear
con los compañeros y jugar el domingo, como lo hacen los equipos
grandes. Pero cuando vas a los partidos... no sé. Ya no es como
antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido, ni
me invitas a un bocata. Vas a la grada pensando que todos son enemigos.
Insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a
otros padres... ¿Por qué has cambiado?
Creo que sufres y no lo entiendo. Me repites que soy el mejor,
que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario
se equivoca, que sólo vale ganar. Ese entrenador del que dices que
es un inepto, es mi amigo, el que me enseñó a divertirme jugando.
El chaval que el otro día salió en mi puesto... ¿Te acuerdas? Sí,
hombre, aquel que estuviste toda la tarde criticando porque "no
sirve ni para llevarme la bolsa", como tú dices. Ese chico va a
mi clase. Cuando le vi el lunes, me dio vergüenza.
No quiero decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente
calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones,
como tú quieres. Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo,
pero, ¡me gusta tanto!...
Papá, por favor, no me obligues a decirte que no quiero que vengas
a verme jugar. |