| La "faena" de Imbroda a Pau Gasol
Publicado en el diario El Mundo (20-10-2002)
VICENTE SALANER
Fue Javier Imbroda el que, el verano pasado, se
quejaba de un cierto bajón técnico de Pau Gasol
en su año en la NBA debido a la especialización a
la que había sido sometido en los Grizzlies: mucho jugar
en el poste bajo, pero ya no tenía la flexiblidad de antaño
para jugar dentro y fuera y para correr la cancha. No era del todo
justa la apreciación, porque en transición sí
que corrió Gasol durante toda la temporada, pero sí
que se sabe que al técnico de Memphis Grizzlies, Sidney
Lowe, no le gustaba nada que su espigado jugador se saliese
a tirar suspensioncitas,
El caso es que Gasol regresó a su club y anunció
con firmeza que quería recobrar la versatilidad de antaño,
jugar dentro y fuera: había hecho fielmente suya la postura
de Imbroda, un técnico con el que a todas luces está
más de acuerdo que con Lowe.
Pues bien, sino quieres poste bajo, ración y media. Es más
que probable que Gasol empiece la temporada 2002-2003 como cinco,
y no ya como cuatro, de los Grizzlies. El puesto más fijo
y estereotipado de la NBA. Y miren: paradojas de la vida, se lo
debe a Imbroda.
El caso es que, con la ausencia de Roberto Dueñas,
España no tenía mejor pívot en el Mundial de
Indianápolis que Pau Gasol. Y Pau, formalmente, era el cinco,
en efecto. Lo hizo bien, España también, y cuando
se consumó el torneo con la victoria ante Estados Unidos
los técnicos de Memphis lo tenían claro: el español,
que además ha cogido bastantes kilos de músculo, era
su hombre.
Hay dos motivos. Uno, que el pívot titular de la pasada
temporada -cuando no andaba lesionado-, Lorenzen Wright,
es pequeño y ligero y más indicado como primer suplente.
El otro, que el draft universitario ha llevado al equipo
a otra perla, Drew Gooden, un jugador polivalente
de 2,07 que para Lowe debe ser titular... y de cuatro.
Por ahora, la cuestión para Gasol es seguir teniendo minutos,
y ya como estrella indiscutible de su club. Pero ante el futuro
no nos podemos engañar: sólo será una gran
figura en la NBA como cuatro. Su esperanza a medio plazo reside
en que Jerry West, el todopoderoso director técnico,
se canse de Lowe, lo que bien puede suceder, y quizá más
antes que después, porque el equipo sigue -un poco como el
actual Madrid de Imbroda...- con una falta de concentración
total, y su pretemporada está resultando penosa. West ve
en Gooden a un alero puro, en Gasol un ala-pívot, y en Mike
Dunleavy a su próximo entrenador. Asunto a seguir... |