Las tres bendiciones de Pau
Publicado en el diario El Mundo (09-12-2004)
VICENTE SALANER
Las buenas noticias se acumulan para Pau Gasol
tras la despedida de un Hubie Brown
tan cansado física y psíquicamente como hastiado por
la lucha diaria con el cabeza de chorlito de Jason Williams,
que condicionaba todo el futuro de Memphis:
- Primero, la llegada de Mike
Fratello, que aunque no sea un genio (repetimos:
un verdadero genio) del baloncesto como lo ha sido el incomprendido
Hubie, sí que es un técnico de gran nivel y comparte
el mismo concepto de defensa-y-contraataque de su maestro (y paisano
de la zona de Nueva York-Nueva Jersey, como tantos de los grandes
técnicos clásicos). Fratello significa disciplina
y orden en un equipo joven y en formación, y debe restablecer
el camino hacia la mejora que marcó Hubie.
- Segundo, la aparente divergencia de Fratello
con Brown en cuanto al sistema de rotación amplísima
con diez jugadores. Fratello quiere regresar a una rotación
de ocho, más clásica, que dará más tiempo
a sus mejores hombres, con Gasol de principal beneficiario. Atención:
no era nada malo el sistema de Brown para una plantilla sin superestrellas
descollantes, con muchos jóvenes sin experiencia de tirar
del equipo, pero con un buen nivel técnico y físico
general. La idea era presionar y desgastar a sus rivales con constantes
cambios de quinteto hasta hacerles caer en los últimos minutos,
y así se ganaron 50 partidos en 2003-2004. Gran avance, sin
duda. Pero luego llegan los playoffs, por eliminación
directa, y ahí no hay hipercolectivismo que valga. Allí
deciden las estrellas, las grandes individualidades. Y con el sistema
Brown, que diluye el estilo y las personalidades, no se tiene éxito
en esa fase diferente. Para crecer e intentar ser un equipo de segunda
o tercera ronda de playoffs, los Grizzlies tienen que aprender
a poner en valor a sus mejores hombres. Es decir: a Gasol.
- Tercero, la posibilidad de que Williams sea
traspasado. Esta figurita lleva demasiado tiempo tocando las narices
a todo el mundo. No, no pierde ya tantos balones, pero no defiende
ni un pimiento y se "va" con frecuencia de los partidos,
jugando con una pasividad culpable y que desmotiva a sus compañeros.
Si es verdad que alguien le quiere (¡me parece casi increíble!),
hay que aprovecharlo sin dudar y ¡buen viento, señor
Williams! Cualquier cambio beneficiará a Gasol.
Así que, Pau: ahora, a jugar duro, a subir ese promedio
de rebotes y a confiar en el futuro. No te lesiones, sobre todo. |