| Una NBA que no reconoce ni la madre que la...
Publicado en el diario El Mundo (2-11-2004)
VICENTE SALANER
El mensaje, ahora que empieza la temporada -ya vamos para 60...-
en la NBA y que todavía no tenemos garantizada la televisión
en directo, ha de ser bien sencillo: casi todo lo que sabíamos,
lo que teníamos visto y requeterrevisto, no nos sirve de
nada. Los Memphis Grizzlies, sí: de repente, estos jóvenes
en formación se convierten en el epítome del equipo
estable, bien estructurado, sin cambios notables, que sigue creciendo
calmosa pero constantemente bajo la batuta del 'sargento de hierro'
Brown. Pero... ¿los demás? ¡Por
favor! Las escalas de valores establecidas a lo largo del último
lustro, el de la era post-Jordan (con el triste
interludio en Washington), han dejado de valer. En buena medida
al menos.
¿Parecía que los Sacramento Kings eran el próximo
super-equipo? Pues ha saltado por los aires. Los Dallas Mavericks
se movían al son que marcaba el pequeño Steve
Nash, y de repente lanzan a un 'rookie' de base
titular. Los Lakers sin Shaquille O'Neal son...
otra cosa. Y no digamos Miami con Shaquille O'Neal.
La Liga está revolucionada porque el tope salarial y el
impuesto de lujo a quien lo sobrepase han suscitado una fiebre de
traspasos que no se veía desde hace tiempo. Y está
revolucionada porque se ha puesto en marcha la reestructuración
de los grupos, con seis divisiones de cinco equipos cada una, reestructuración
provocada por la llegada de los Charlotte Bobcats, el trigésimo
equipo de la Liga. (Qué viejos, qué viejísimos
nos sentimos los que la conocimos con nueve, ¡nueve! clubes...).
Portland y Los Angeles ya no están en la misma división,
y tampoco Nueva York y Miami. Vamos a ver nacer nuevas "eternas
rivalidades". Pero en la variedad está el gusto, y de
eso la NBA lo sabe todo. Lo iremos contando desde aquí.
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