| La historia de Juan Dixon, un MVP que tuvo un
difícil pasado y ahora un brillante futuro
Publicado en el diario Marca (31-03-2002)
EDUARDO SCHELL
Cuando sonó el pitido final, Juan Dixon vio cumplido su objetivo
y sonrió. Celebró por todo lo alto con el resto de sus compañeros
la tan ansiada conquista del título universitario de baloncesto
ante los Indiana Hoosiers. El héroe de Maryland fue designado mejor
jugador del torneo y puso un broche de oro a su carrera con los
Terrapins. Ahora todo indica que le espera un brillante futuro en
la NBA, pero llegar hasta donde ha llegado no ha sido nada fácil.
"El baloncesto ha salvado mi vida" asegura.
Dixon nació en Baltimore y tuvo una infancia complicada. Sus padres,
Phill y Juanita, drogadictos, fallecieron en apenas
el intervalo de 13 meses entre 1994 y 1995 tras contraer el VIH
por el uso de jeringuillas infectadas. Juan asegura que la muerte
de sus padres le hizo madurar y lleva sus nombres tatuados en el
biceps. Con 17 años, renunció al dinero fácil que le podía dar el
tráfico de drógas. Prefirió ganarse la vida honestamente trabajando
durante el día por el salario mínimo en el puerto y decidió intentar
cumplir su sueño: graduarse como su hermano Phill, su ídolo,
y jugar con Maryland.
Maniático del orden
Al principio pocos apostaban por él. No era demasiado alto y era
bastante esmirriado pero el no hizo caso a las críticas. Desde muy
pronto demostró su tesón y su cabezonería. Además de ser un maniático
del orden y de la limpieza (lleva su propio papel higiénico al vestuario)
es un auténtico perfeccionista. Como el resto de los chicos de su
edad, salía hasta altas horas de la noche, pero para jugar al baloncesto,
su verdadera droga. Así adquirió la precisión en el tiro que le
ha llevado a convertirse en el máximo anotador de la historia de
la Universidad. Sus 2.294 puntos en cuatro años (110-31) superan
los 2.149 de Len Bias, que falleció en 1986 de una
sobredosis dos días después de ser elegido por los Boston Celtics
en la segunda plaza del draft de 1986.
Dixon deja Maryland tras ver como retiraban su camiseta con la
de su inseparable amigo y compañero de fatigas Lonny Baxter.
Los dos han devuelto a Maryland a lo más alto y han ayudado a Gary
Williams a entrar en la historia al ser el primer jugador
y entrenador que gana el título universitario con los Terrapins.
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