| El mejor baloncesto de la Tierra
Publicado en el diario El Mundo (26-07-1999)
TOMÁS RONCERO
"España abraza la Historia derrotando en la final
a Estados Unidos"
ESPAÑA 94 - ESTADOS UNIDOS 87
ESPAÑA
R. López (13), Gabriel (18), Reyes (9),
Navarro (27), Cabeza (0), Cabezas (5), Bueno
(7), Gasol (7), Rodríguez (0), Dramec
(8) y Herráiz (0).
EEUU
Dooling (12), Wright (7), Collison (2), C.
Williams (7), Lepore (8), Logan (15), Parker
(2), Simmons (17), Hall (0), L. Williams (10)
y Jacobsen (4).
Árbitros: J. Martínez y S. Ressel
Incidencias: Pabellón Multiusos de Lisboa. Lleno. 12.000
espectadores.
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España, campeona del mundo. Expresado así, puede
parecer una broma. Pues es verdad. Jamás el baloncesto español
había subido tan lejos, tan alto, tan... sublime. Heroico.
No hay lugar para la utopía. Lo tangible refleja un triunfo
sin referencias similares. Hemos tocado techo. El basket con matrícula
española sigue creciendo. No hay quien lo detenga. Plata
en el Europeo senior, oro en el Mundial júnior. Los nuestros
empiezan a mirar a los demás desde lo más alto del
cajón. Incontestable. Merecido...
Los inventores de este deporte en el siglo XIX, los altivos estadounidenses,
se han despedido del siglo XX con cara de no entender nada, de contar
hasta 10 y pellizcarse hasta las pestañas para entender la
realidad más bella: España es el mejor equipo de este
planeta.
Lisboa fue testigo de una reedición de la Exposición
Universal, en la que los héroes adiestrados sabiamente por
Charly Sainz de Aja ofrecieron lo mejor de su amplísimo
repertorio, con una gama inagotable de jugadas llenas de plasticidad
y eficacia, personificadas en la figura emblemática de Juan
Carlos Navarro. Un genio.
El diamante del Barcelona dio un clínic de cómo se
debe fintar, penetrar y anotar con una especie de bandeja en extensión
desde tres metros, que le permite bombear la pelota como si fuera
un gancho frontal, truco con el que elude los posibles tapones de
sus desconcertados enemigos. El héroe made in Spain tiene
descaro y calidad suficientes para ser el líder de la generación
triunfal del siglo XXI.
¿Qué demonios pasó para que España
fuese capaz de pasar por encima de los intocables USA boys en una
cita de semejante relevancia? Sencillo. Sainz de Aja planteó
la final de tú a tú, disponiendo una defensa muy agresiva,
con una presión de dos hombres desde que EEUU iniciaba la
transición ofensiva.
Los americanos del Norte sólo respetaron los pronósticos
en los primeros minutos (12-20). Algunos temieron lo peor. Ilusos.
La aplicación de Dramec, Bueno, Gabriel
y Reyes en el rebote, la inteligencia de Raúl López
para modificar el pulso de la final y los chispazos de Navarro fueron
dibujando una remontada épica, plagada de acciones espectaculares,
propias de los resúmenes de la NBA.
El verdugo se vio ayer en el papel de víctima. Los jugadores
de Sainz de Aja eran los que mostraban la calidad de sus fundamentos,
mientras que el Imperio se tambaleaba sin poder ofrecer demasiadas
respuestas. El empate a 47 del descanso aventuraba un segundo periodo
de fuertes emociones. Fue precioso. A pesar de que Simmons
aupó al acorazado de las barras y estrellas hasta una ventaja
engañosa (66-72), el empeño de Navarro, Gabriel, Reyes
y Bueno dio de nuevo la vuelta a la jugosa tortilla. El último
minuto fue angustioso. Con 86-83 a favor y 47 segundos por delante,
el pequeño Carlos Cabezas se jugó un triple
mundial. Diana y victoria para la Historia. La más bella
jamás contada. |