Archivos de ‘febrero, 2010’

“¿Baloncesto de formación?”, por Javier Morillo

datePublicado el 10th febrero, 2010 por admin

Cualquiera que lleve cierto tiempo más o menos cerca del mundo del baloncesto habrá podido observar que, a medida que el número de jugadores se va incrementando, las condiciones en las que se desarrolla el juego se van endureciendo. No quiero apuntar a ningún culpable de lo que está sucediendo, porque no creo que ninguno estemos libre de culpa, pero sí me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre las posibles causas de lo que sucede y, si es posible, apuntar alguna solución.

Por empezar por algún lado, me gustaría poner las cosas en contexto. No es necesario irse a grandes grupos, ni sacar el problema a niveles a los que no tenemos acceso. Basta con fijarnos en lo que tenemos más cerca, es decir, nuestros equipos y nuestros clubes. Normalmente los niños y niñas se “apuntan” a jugar por alguna de las siguientes razones:

■    Alguien conocido o de la familia lo practica / ha practicado. Esto incluye a amigos o compañeros del colegio. El niño copia el comportamiento.

■    Alguien les ha contado lo divertido y bueno que es practicar deporte, y más aún el baloncesto por los innumerables valores y beneficios que aporta. El niño quiere probarlo.

■    Lo han visto en la tele / publicaciones / anuncios y les ha llamado la atención (les han “vendido el producto”). El niño “compra” el producto.

■    En su zona (donde viven o donde estudian) hay mucha gente que juega a baloncesto y es una forma para ellos de integrarse o, simplemente, de no sentirse apartados. El niño quiere integrarse.

■    Papá y/o mamá les apuntan para que hagan algo después del colegio, evitando así en lo posible las malas compañías. El niño se aleja de las malas influencias y entra en un ambiente más saludable desde el punto de vista del comportamiento.

Aunque hay algunas posibles causas más, ¿cuántas veces averiguamos la motivación del niño para practicar baloncesto? Aunque pueda parecernos una pregunta algo tonta, tiene muchísima importancia porque si desaparece dicha motivación habrá muchas posibilidades de que el niño deje de practicar baloncesto.

Puesto que normalmente cada club mantiene unos determinados valores, la forma de conseguir que los niños no abandonen la práctica de nuestro juego es:

a)   Reforzar los motivos por los que empezó a jugar, si están alineados con los valores del Club.

b)   En caso de que no exista dicha alineación, intentar sustituir las causas originales por otras más factibles de conseguir, pero suficientemente buenas como para que el niño no pierda el interés.

Este planteamiento que estamos desarrollando nos lleva al título del artículo. ¿Realmente estamos formando a los jugadores? ¿Qué sucede cuando la victoria en un partido se antepone a otras cosas que, en principio, eran más importantes? Tengamos en cuenta que, muchas veces, no sólo tenemos que convencer a los jugadores, sino a los propios padres.

Dejarnos llevar por la pasión del juego o la victoria hace que muchas veces perdamos de vista lo que realmente importa, que no es otra cosa que la formación del jugador. Y no me refiero sólo a la formación en baloncesto, sino en aquellos valores que consideramos importantes y que, a veces, dejamos de lado.

Los entrenadores, dentro del trabajo diario, debemos tener en cuenta estos aspectos. Intentemos, cada vez que diseñamos o programamos los entrenamientos, no olvidarnos de este tipo de cosas. Ayudará a que los jugadores se desarrollen más rápido y se diviertan más, y vayan creciendo poco a poco dentro de nuestro mundillo de una forma más controlada. Recordemos que todo se asimila más fácilmente cuando se hace de forma divertida.

Pensemos en la formación dentro del baloncesto. Cuesta muy poco y sus beneficios son enormes. Para los niños y para nosotros mismos.

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