“Minibasket y baloncesto en la FBM: dos continentes muy diferentes del mismo planeta”, por Antonio Suárez

datePublicado el 5th marzo, 2014 por admin

El análisis que hacemos en la anterior entrada de nuestro blog, coincidente con el fin de la primera fase de las competiciones de la FBM, nos lleva a pensar en qué ocurre en categorías superiores a la de alevín, y cómo influye en el resto la entrada en escena de los clubes “fichadores”.

Sin irnos muy lejos, si nuestro Infantil “A” masculino no hubiera perdido a 3 importantes jugadores, a estas alturas de temporada estaría compitiendo con ciertas garantías en A1, y lo mismo que nos pasa en el Juande pueden decir otros clubes que trabajan bien el mini,  y que ven como las “perlas” de su cantera cambian de aires y comienzan una nueva andadura que en demasiadas ocasiones termina en frustración. Real Madrid y Fuenlabrada en masculino, Rivas en femenino y Estudiantes, Canoe y C.R.E.F. tanto en masculino como en femenino, andan a la “caza y captura” de todo aquel talento baloncestístico -físico y/o técnico- que se mueva por toda la región, lo que provoca que disminuya el nivel competitivo de grandes canteras en minibasket, y que terminan siendo solo buenos equipos cuando pasan a canasta grande.

Si echamos un vistazo a la base de datos que tiene la FBM desde la temporada 2005-06, podemos observar que la tarta en las categorías infantil, cadete y júnior se reparte entre muchos menos equipos, algo impensable -como veremos más adelante- en minibasket. De los 48 títulos posibles en las 8 temporadas analizadas, el resultado final queda como sigue:

medallero_bcto_calidadcampeones_baloncesto_canter

La presencia en esta relación de Brains y Corazonistas es casi testimonial, y no nos debe llevar a engaño. En ambos casos fueron campeones en Infantil femenino, siendo la continuación de unas excelentes generaciones que obtuvieron varios campeonatos en minibasket y que, seguramente, las familias y las propias jugadoras prefirieron hacer oídos sordos a los cantos de sirena que les fueron llegando, aunque al final terminan por imponerse las circunstancias y el ansia de crecimiento individual por encima del grupal, unidos a otros factores como puede ser el del propio desarrollo físico.

En mini el panorama difiere sustancialmente, siendo competiciones mucho más abiertas pues la mayoría de los clubes se nutre de su propio trabajo, aunque ya en alevines comienzan la labor de captación de algunos de los antes mencionados por lo que, fundamentalmente en el 2.º año, sus equipos pueden ser ya serios candidatos a entrar en las finales a cuatro.

Por eso, podemos observar dos universos bastante diferentes en el baloncesto madrileño: los clubes que trabajan desde benjamines, e incluso antes, con sus propios jugadores, aunque de vez en cuando haya cambios, idas y venidas, y aquellos que hacen una labor de seguimiento para, sobre todo a partir de la categoría infantil, nutrir sus equipos con jugadores de diferentes lugares. Incluso, algunos de ellos, tienden sus redes fuera de la Comunidad y de nuestras fronteras, y podemos encontrar casos bien conocidos como el de “canteranos” madridistas, estudiantiles, fuenlabreños o torrejoneros de una variopinta procedencia: Lituania, Eslovenia, Croacia, Macedonia, Brasil, Reino Unido, Senegal,…

El medallero de las temporadas analizadas en las categorías infantil, cadete y júnior, sería el siguiente:

medallero_total_bctoPor la “calidad” de las medallas el cambio no es muy significativo:

medallero_bcto_calidad

Una de las conclusiones que se pueden sacar es que el baloncesto de cantera es un coto bastante cerrado de 5 o 6 equipos (Majadahonda hace años que no es competitivo), e incluso se podría reducir el número aún más. Si lo comparamos con el de minibasket las diferencias saltan a la vista, y casi no merecen comentarios:

medallero_totalSi nos fijamos solo en las 2 o 3 últimas temporadas de las categorías de canasta grande, en las que las diferencias entre los peces grandes y los chicos van en aumento, no parece viable que en un corto plazo de 4 o 5 años esta situación pueda cambiar, ya que las coyunturas económicas no lo permiten. En este mundo a veces tan endogámico, observamos como el Real Madrid -coincidiendo con la llegada, entre otros, de Alberto Angulo- se ha hecho dueño y señor de las categorías masculinas, y Estudiantes y Rivas tienden a monopolizar las femeninas, por lo que las posibilidades de entrar a formar parte de ese “continente” son muy cercanas al cero. Poderoso caballero…

Pese a todo, creo que es mejor ver el vaso medio lleno y esperar que en un futuro las cosas se puedan ir igualando, a pesar de las agresivas campañas de captación de jugadores que se llevan a efecto en enfrentamientos de fases finales, Día del Mini, concentraciones de la FBM,… en las que los ojeadores de los clubes más poderosos despliegan sus mejores galas ante las que, en la inmensa mayoría de los casos, sucumben jugadores y familias.

Es cierto que entrenar y jugar con grupos muy homogéneos y de un nivel alto permite un mayor margen de mejora, y muchas familias asumen el riesgo de largos desplazamientos y casi incontables horas semanales entre entrenamientos y partidos, sacándolo del tiempo libre y, en demasiadas ocasiones, de los estudios. A todo padre le gusta que sus hijos vivan la experiencia que supone estar día a día con los mejores de su categoría, pues ellos se muestran encantados -a veces los padres más-, pero no es menos cierto los inconvenientes que se generan para, a la larga, no ser tan provechoso como se esperaba, porque ¿cuántos de esos esfuerzos al final se ven recompensados de una forma que no sea la de acumular experiencias? Realmente muy pocos, pues el baloncesto no es rentable si no se llega a LEB Oro, Liga Femenina o ACB y, sin embargo, se han dejado por el camino otras cuestiones que son las que en la inmensa mayoría de los casos marcarán nuestras vidas: las académicas.

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