¿Se necesita un club “profesional” de baloncesto en Alcalá de Henares?, por Antonio Suárez

datePublicado el 28th enero, 2015 por admin

Hace unos días, con motivo de la presentación de los 42 equipos y 6 núcleos de baby-basket de nuestro club de la presente temporada, Diario de Alcalá publicaba una noticia sobre el evento: leer noticia. Independiente de lo más o menos acertada de la misma, o de su más que mejorable redacción, me quedo con el comentario que alguien que se hace llamar Alonso Quijano hace sobre el artículo y unos aspectos colaterales sobre el baloncesto complutense.

La respuesta del mencionado interviniente se centra, fundamentalmente, en lo que él considera que debe ser un club profesional, y lo alejado que están de ello los clubes de baloncesto de la ciudad.

Lo que le lleva a expresarse en esos términos está relacionado con el primer párrafo que el redactor de Diario de Alcalá expresó de la siguiente forma: “Baloncesto, en Alcalá, equivale a Juan de Austria, tal vez el club más señero y profesional de la ciudad por el buen trabajo que realiza desde hace décadas y el compromiso de entrenadores, directivos, jugadores y padres”.

Entiende ‘Don Quijote’ que lo de “tal vez el club más señero y profesional de la ciudad” es una opinión totalmente subjetiva por parte del periodista. Y no le falta razón, sobre todo en lo referente a “profesional”, y aunque lo de “señero” tampoco me parece muy atinado, se podría haber dicho lo mismo que creo que quiere decir el redactor, pero utilizando otros términos. En lo que estoy totalmente de acuerdo es en que “baloncesto en Alcalá equivale a Juan de Austria”.

Seguidamente, dice que es necesaria “una unificación de todos los clubs bajo una misma entidad, tutelado desde el Ayuntamiento, dejando de lado los egos y envidias entre los entrenadores de los diferentes clubs”, pues hasta que no se produzca eso “no se recuperará el baloncesto en Alcalá de Henares”.

A continuación compara la situación de la ciudad con la cercana de Azuqueca, y menciona al Inter Movistar de fútbol sala como la máxima expresión del deporte profesional complutense, y dice que es “…un equipo traído de fuera, pero que se ha adaptado perfectamente”.
Después indica que: “Ni balonmano ni baloncesto deberían permitirse vivir la situación en la que se encuentran, al menos en lo profesional. Es evidente que jugadores hay, pues son varios los complutenses que en baloncesto compiten en equipos de fuera de Alcalá (tanto formación como competición) y que ante un buen proyecto estarían dispuestos a desarrollar su carrera aquí”. Para terminar dice que: “En una época de grandes movimientos asamblearios, no vendría mal una reunificación de todos los equipos bajo un mismo nombre, por el bien del baloncesto complutense”.

Saco a colación todo esto para preguntarme las siguientes cuestiones:

  1. ¿Es necesario que existan clubes profesionales en nuestra ciudad, como antaño sucedió con Cajamadrid o Juventud Alcalá, tanto en baloncesto como balonmano?
  2. ¿Debe “tutelar” el Ayuntamiento la creación, unión, fusión… de un gran club profesional?
  3. ¿Es necesaria la unificación de todos los clubes de baloncesto en una misma entidad? (En balonmano solo existe uno)

Vayamos por partes.

¿Un club de baloncesto “profesional” en Alcalá?

Si entendemos, sensu stricto, el concepto “profesional”, está claro que ninguno de los tres clubes de baloncesto de nuestra ciudad -C.B. Juan de Austria, Bcto. Alcalá y Juventud Alcalá- lo son. En balonmano tampoco podemos considerar como tal al C. D. Iplacea. Pues, profesional, es aquel que tiene una estructura en la que hay personas que se dedican únicamente a ello y por lo que, evidentemente, cobran y pueden vivir de ese trabajo.

Está claro que Cajamadrid o Juventud Alcalá (el de los años 90) fueron profesionales, pues la mayoría de los jugadores vivía exclusivamente del deporte, así como sus primeros técnicos y los directores deportivos, como mínimo. No creo que sea necesario recordar nombres que están en la memoria de todos, pues podríamos recitar de carrerilla no menos de dos o tres decenas entre los dos deportes.

También, más recientemente, en el extinto Hercesa C.D., había algunas personas que se dedicaban “profesionalmente” a gestionar el club. Creo que desde esos casos ya no hay “profesionales” ni en baloncesto ni en balonmano, aunque puedo equivocarme. Y, si los hay (porque se dediquen exclusivamente a ello), lo que cobren no les permitirá llegar con cierta holgura a fin de mes.

Una vez que queda claro lo que es un club profesional, viene la segunda y la tercera parte. ¿Es necesaria la unificación o fusión de los clubes de baloncesto complutenses bajo un mismo paraguas y con el amparo, apoyo o “tutela” del Ayuntamiento?

Entiendo que no y que no. Me explico.

Cada uno de los tres equipos de baloncesto de nuestra ciudad supongo que tendrá unos objetivos y unos retos a conseguir. Ignoro cuáles son los de Bcto. Alcalá y Juventud Alcalá, pero sí sé cuáles son los del CBJA. ¿Y cuáles son esos?

Evidentemente no convertirse en un club profesional, lo que no implica que las cosas no se intenten hacer bien y gestionarlas adecuadamente, pues para ello es más importante la buena voluntad y el trabajo sin descanso que el cobrar por ello.

Los retos que persigue nuestro club, que para algunos pueden ser de una elocuente cortedad de miras, se centran en permitir que todo aquel niño que quiera practicar nuestro deporte lo pueda hacer. Si, con el paso de los años, sigue interesado en seguir jugando al baloncesto, poner a su disposición las instalaciones y los técnicos que permitan continuar con su progresión.

Está claro que a todos nos gustaría tener un equipo en LEB, EBA o 1.ª Nacional (ya lo tuvimos durante 9 temporadas, con buenos resultados y utilizando muy mayoritariamente jugadores salidos del propio club o de la ciudad), pero si para ello hay que hipotecar el resto de categorías, incrementar abusivamente las cuotas y jugar con el futuro del club, está claro que le estaríamos haciendo un flaco favor al baloncesto de base complutense.

nacional_03_04_2Cuando tuvimos equipos en 1.ª Nacional la idea estaba muy clara: nadie cobraba, e incluso los jugadores tuvieron que pagar en alguna temporada, excepto las chicas que al estar sufragados la mayoría de los gastos por el ayuntamiento de Meco jugaban de forma gratuita. Aquel equipo masculino de 2003 o 2004, que conocí bien por una serie de factores, era el claro ejemplo de lo que aspiraba y aspira a ser nuestro club. Los entrenadores, José Manuel Mateos y Javier Morillo, eran de la casa y, evidentemente, no cobraban aunque siempre ponían su propio coche para los desplazamientos. De los 12 jugadores que a punto estuvieron del ascenso a liga EBA en la temporada 2003-04, si un tal David Brabender no se hubiera cruzado por el medio, 10 provenían de nuestra cantera en diversas épocas y de ellos 7 fueron alumnos del entonces C.P. Juan de Austria:  ver equipo.

¿Por qué aquellos equipos, tanto el de 2003 como el de 2004, estuvieron cerca del ascenso? Evidentemente porque juntamos lo mejor de varias generaciones, con un abanico de edades que aportaba veteranía, mezclada con calidad, ilusión y condición física a raudales. Aunque el grupo tenía una procedencia heterogénea, y alguno ya estaba bregado en unas cuantas batallas, supo dar lo mejor de sí para que el grupo se hiciera fuerte.

Esa es la esencia de lo que perseguimos, y algún día esperamos volver a alcanzar. Para ello se están dando pasos muy importantes, y la progresión del club marcha a pasos agigantados. Casi da “miedo” ver en lo que se ha convertido el CBJA: ¡42 equipos y 6 núcleos de baby-basket! Y no solo es el número de equipos, es ver que el grado de implicación y conocimiento de los entrenadores ha crecido de forma exponencial, contar con preparadores físicos, tener una administración que intenta facilitar la tarea a los jugadores, una junta directiva que piensa constantemente en cómo mejorar todos los aspectos, en cuidar la relación humana… Todo eso nuestra idea de club, lo que no implica necesariamente que haya varios que vivan de ello.

Además, para tener un club con equipos profesionales se necesita un importantísimo respaldo vía patrocinadores o vía apoyo institucional. Encontrar ahora mismo un gran patrocinador en Alcalá de Henares es tarea harto compleja, pues el gran tejido industrial de la ciudad se ha ido viniendo abajo y ya no quedan referentes como en su momento lo fueron Roca, Gal, La Seda, Avón, Zanussi o las diversas empresas farmacéuticas. En unos casos porque ya han desaparecido, en otros porque el negocio solo les da para mantenerse sin cerrar, y en los restantes porque nunca tuvieron gran interés en apoyar al deporte local, salvo algunos pequeños gestos, pues son empresas madrileñas con sede en Alcalá de Henares, y su integración con la ciudad es más bien escasa.

Otra forma de sostener un club con equipos profesionales es mediante el apoyo institucional. Existen ejemplos bien palmarios de ello en diversas zonas de España ya que, sin salirnos del baloncesto, podemos encontrarlos en Vitoria, Bilbao, San Sebastián, Sevilla, Málaga, Zaragoza, Valencia, Fuenlabrada, Canarias o incluso Madrid, pues los principales equipos de esas ciudades cuentan o han contado con subvenciones públicas directas de los ayuntamientos, comunidades, cabildos o diputaciones, así como de bancos o cajas en los que los políticos locales o autonómicos tenían amplia capacidad de gestión: Caja Álava/Laboral Kutxa, Caja Bilbao, Caja San Fernando/Cajasol, Caja de Ronda/Unicaja o CAI (Caja de Ahorros Inmaculada) . Si nos vamos a ligas menores que la ACB los ejemplos pueden ser aún más notorios.

En Alcalá de Henares eso ya existió, con el apoyo de Cajamadrid, en aquel momento un organismo 100 % público gestionado por políticos o por personas impuestas por los mismos. Eran los años ochenta y el chorro de dinero procedente de la entidad bancaria parecía no tener fin, y tanto el baloncesto como el balonmano se codeaban con Real Madrid, Barcelona, Juventud, Caja de Ronda, Estudiantes, Zaragoza, Atlético de Madrid, Granollers, Teka, Bidasoa…, llegando a ser club fundador tanto de la ACB como de la ASOBAL.

Cuando los dirigentes de la caja decidieron expandir el negocio bancario por toda España, prescindieron paulatinamente del patrocinio al entonces denominado Club Deportivo Cajamadrid, y Alcalá de Henares se encontró con dos gigantes con pies de barro. Equipos con plantillas y cuerpos técnicos totalmente profesionales, pero con grandes limitaciones presupuestarias. Durante algún tiempo se pudo mantener aquello, e incluso algunas personas avalaron de su propio bolsillo a aquel monstruo sin cabeza, teniendo que intervenir el ayuntamiento en determinados momentos para ir tapando los muchos agujeros que quedaron de aquel intento de sostener lo insostenible.

Es cierto que tener un equipo profesional en alguno de los deportes más populares puede generar una serie de sinergias positivas a una ciudad. Entre otras situarlas en el mapa, es decir, ampliar el conocimiento de la misma por más personas de otros lugares a la vez que multiplicar el número de visitantes, publicitarla de forma indirecta, generar un sentimiento comunitario entre los ciudadanos de la misma, ser un referente o un espejo para los jóvenes,… pero ¿eso debe hacerse con dinero público?

No podemos decir como aquella ministra que afirmó sin sonrojarse por ello, que “el dinero público no es de nadie”. Y no podemos decirlo porque el dinero público es de todos, e invertir en clubes profesionales no es un bien de interés general como pueda ser la sanidad, la educación, las infraestructuras, la limpieza viaria o la seguridad de los que formamos parte de una comunidad. Hay servicios básicos y otros, por mucho que nos pese a los que queremos, a los que amamos el deporte, no lo son tanto.

El deporte profesional, tal y como hay que entenderlo hoy en día, debe tener unas bases de financiación casi exclusivamente privadas. El ejemplo más claro son los clubes que se han convertido en sociedades anónimas, en los que los propietarios se juegan su propio dinero, y ellos lo utilizan como un escaparate publicitario o, simplemente, como un capricho personal solo al alcance de multimillonarios que no saben muy bien qué hacer con su dinero, o si sí lo saben les apetece darse el gustazo de tener un equipo profesional, y para ello tenemos ejemplos como los de Mikhail Prokhorov (Brooklyn Nets), Paul Allen (Portland Trail Blazers), Mark Cuban (Dallas Maverics), y en el fútbol Roman Abramovich (Chelsea), Peter Lim (Valencia C.F.), o los jeques árabes que son dueños del Manchester City, Paris Saint-Germain o Mónaco, por citar solo a alguno de los más conocidos.

Un ejemplo similar es lo que durante años hizo Gorka Arrinda con el Bilbao Basket, aunque luego se le acabara el dinero o se cansara de invertir y pretendiera que fueran las instituciones públicas las que sacaran a flote su proyecto. Y este es uno de los riesgos que hay que evitar.

Que un ayuntamiento sostenga un club profesional en una parte muy importante de su presupuesto, como en su momento fue el caso del C.B. Fuenlabrada es, ahora mismo, inviable. Casi una locura. En el caso de nuestra localidad, y teniendo en cuenta los datos aportados por el Ministerio de Hacienda, la deuda estaría cercana a los 200 millones de euros, por lo que todo aquel político que se precie de tener dos dedos de frente no se meterá en el charco de un club deportivo profesional que, a buen seguro, no haría otra cosa que incrementar el ya de por sí elevado déficit municipal.

Si alguno de los clubes locales, con sus propios recursos o buscando patrocinadores que aporten importantes cantidades de dinero, se atreve a dar ese paso nadie se lo debe impedir, e incluso las instituciones deberían apoyarle con la cesión de más espacios deportivos municipales, pero de ahí a financiar una parte importante del presupuesto va un abismo.

Con lo cual, a la primera pregunta que nos hacemos: ¿Es necesario que existan clubes profesionales en nuestra ciudad, como antaño sucedió con Cajamadrid o Juventud Alcalá, tanto en baloncesto como balonmano? La respuesta sería sí, siempre y cuando ello no le suponga al erario público un gasto mayor del que actualmente tiene.

¿Tutela institucional?

La siguiente cuestión que nos planteamos, es si es necesaria la unificación de todos los clubes de baloncesto en una misma entidad “tutelada” por el ayuntamiento.

Antes de dar cumplida respuesta a esta interrogante habría que aclarar el concepto “tutelada”.

Tutelar puede significar, como otras muchas palabras del español, varias cosas. Proteger, amparar o, incluso, patrocinar, serían varias de las acepciones posibles. Si elegimos las dos primeras, y consideramos que el ayuntamiento colaboraría en facilitar el uso de las instalaciones, ahora mismo ya lo hace. El pasar directamente a la tercera: patrocinar, y entenderlo económicamente, con dinero, entraríamos en el aspecto que ya hemos comentado, pues no están los tiempos para esos dispendios y, además, la cultura social va por unos caminos que entienden estas cosas como inadmisibles, pues las instituciones deben tapar otras zanjas mucho más grandes que la del deporte, sobre todo si este es profesional.

¿Unificación?

El siguiente aspecto a tratar sería la unificación de todos los clubes de Alcalá de Henares en uno solo.

Este no es un asunto nuevo, y ya se intentó en su momento. Hace muchos años, posiblemente muy a finales de los noventa, o  incluso ya al principio del siglo nuevo, asistimos Antonio Rubio y yo a una comida en el restaurante El Casino con el entonces presidente y varios responsables del Baloncesto Alcalá de la época, no el actual (aunque recuerdo perfectamente los nombres de todos los reunidos, prefiero obviarlos). ¿Qué nos propusieron?: una absorción sumisa.

El asunto estaba muy claro, pues al entonces primer club de la ciudad y luego desaparecido, solo le interesaban varios jugadores de nuestros equipos, los integraban con los suyos, construían conjuntos en teoría más competitivos y a nosotros nos enviaban lo que ellos no querían. Evidentemente aquello no llegó a ningún puerto, pues conseguir uno o dos puestos de directivos-palmeros no entraba en nuestras intenciones, y más si ello era a costa de cercenar el incipiente salto cualitativo y cuantitativo que ya estaba  dando nuestro club.

Hoy día, realizando esa misma maniobra, posiblemente Alcalá de Henares tendría excelente equipos de base desde minibasket (ya los tiene: los nuestros) hasta júnior. Sin embargo, para tener equipos sénior (EBA o superior categoría) hace falta algo de lo que se sigue careciendo: dinero. Entonces, no veo la necesidad de iniciar un recorrido cuyo final no está claro, y eso sin entrar en las diferentes formas de ver las cosas que, seguramente, habría.

Por lo tanto, como dice el refrán: cada uno en su casa, y Dios en la de todos.

Respuesta a “¿Se necesita un club “profesional” de baloncesto en Alcalá de Henares?, por Antonio Suárez”

  1. barbyware on 15th febrero, 2015 at 20:54

    Solo comentarte que un pueblo muy conocido por la punica, unifico los 3 equipos de futbol, el resultado 700 jugadores, 2 equipos en segunda regional y falta de alternativas opciones, o vas o vas si no te gusta solo puedes ir a otro pueblo. Lo haceis muy bien con 3 equipos independiente de que piense que quizas dos A2 en infantil haya sido apostar mucho.