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NUESTRO CHICO DE LA SEMANA
"Lo que nunca este club debe perder, esté quien
esté, es el espíritu de patio de colegio, familiar
y cercano".
"La sensación de contribuir a la formación de
un chico, tanto en el plano deportivo como moral, es lo más
bonito que me ha ofrecido el baloncesto como entrenador. Si luego
se queda bien o regular, es secundario. Pero ver que disfrutan del
deporte, en compañía de sus amigos es lo más
reconfortante".
David
es uno de los históricos del club, perteneciendo a una saga
familiar que ha tenido el baloncesto y el club como algo importante
de sus vidas. Como jugador es luchador, constante, de los que pocas
veces se viene abajo y trata de ser positivo, animando constantemente
a los compañeros. Como entrenador es similar, pues el carácter
y la forma de ser no se pueden modificar fácilmente cuando
se cambia de actividad, siendo machacón y perfeccionista
con sus jugadores, aunque sobre todo pretende que disfruten jugando,
pues su concepto pedagógico del baloncesto busca la diversión,
y no el sufrimiento, e intenta trasmitírselo a los demás.
Después de unos años alejado del club de forma directa,
esta temporada ha regresado en una doble función de jugador
y entrenador. Ahora que ya tiene una estabilidad laboral como funcionario
docente, puede dedicarle más tiempo a sus aficiones, aunque
sigue pensando que de estudiar nunca se termina y ya tiene su vista
puesta en el Doctorado o en proyectos personales, dentro de los
cuales una de sus prioridades es viajar. Como es un culo inquieto
siempre está buscando un vuelo, un hotel o una guía
turística y aprovecha cualquier puente o fin de semana en
el que no hay partidos para recorrer España y Europa. Vamos,
un nuevo Phileas Fog.
Ficha técnica: DAVID SUÁREZ (nº
4)
Lugar de nacimiento: MADRID (11-82)
Equipos: desde PREBENJAMINES en el club.
Equipo actual: 1ª Nacional masculino
Como llevamos la sección del chico de la semana un poco
parada, y hay que reactivarla, qué mejor que mirar cerca
y preguntarle a uno de los clásicos del 1ª Nacional:
David, que ha vuelto al equipo tras un paréntesis de tres
temporadas dedicado a sus estudios y sus oposiciones.
Para comenzar, David, ¿cuéntanos un poco
cómo fueron tus inicios con el mundo de la canasta?. ¿Hubo
presiones familiares?
Pues, evidentemente, sí que las hubo. Sin lugar a dudas,
si no hubiera sido por mi padre mi deporte hubiese sido el fútbol.
Creo que mi cuerpo estaba más preparado para el deporte rey,
pero cuando lo único que ves alrededor tuyo son balones y
pistas de baloncesto, la cosa está complicada. Así
que empecé a jugar en un equipo mixto en prebenjamines entrenado
por ese mito del baloncesto en Alcalá: Pedro Pablo.
Desde muy pronto quedaste catalogado como base, y así
ha sido toda tu vida deportiva. Más repartidor de juego que
anotador, pero ¿por qué casi nunca miras a canasta
y te decides a entrar o tirar?
Bueno, cuando era pequeño sí que miraba bastante el
aro, pero por una sencilla razón: me pillaba más cerca.
El paso a las canastas grandes fue bastante difícil, porque
las veía MUY altas, y me empecé a acostumbrar a pasar
más el balón a los compañeros, y a dar asistencias.
Disfruto dando asistencias, y aunque también me gustaría
meter muchos puntos soy consciente de mis limitaciones. En cualquier
caso, lo importante siempre es sumar para el equipo, haciendo la
labor que sea. ¡Clase obrera al poder!
¿Qué recuerdas de tus primeros equipos,
con Pedro Pablo o con El Presi?
Eran mis primeros contactos con el basket, y aprendí
muchísimo en esos años. Especialmente con Gracia,
sin el cual, ahora mismo no sabría como mantener la tensión
de mis niños. Gracias a él, ya sé el truco:
a grito "pelao". No, en serio, con Gracia aprendí
mucho en defensa, y con el Presi en ataque (él fue el que
me enseñó las bandejas, así que es culpa suya
cuando las fallo).
Más tarde, al llegar a alevines te vas al antiguo
Juventud Alcalá, en el que juegas varias temporadas, para
volver en infantiles. Buenos tiempos, ¿no?, pues aún
conservas varios amigos de la época.
Una época muy bonita, la verdad. Descubrí lo que es
llegar 2 horas antes a los partidos, y pasarte hora y media jugando
a 'mosqui', cantar bonitas canciones educativas en el autobús,
como "Juan sígueme" o "la vida pirata",
tontear con las niñas que entrenaban al lado y, sobre todo,
conocer a gente muy grande. Ahí va ese pequeño homenaje
para ellos: Pablito: ¡cómo nos entendíamos!,
Alberto "el cabe": jefe bajo los aros y en el autobús,
Olmo "lupen": grandes estadísticas, Dani "el
luna" y Juan 'pagman': qué viajes más
entretenidos nos ofrecías y, por supuesto, Morales, Angelillo,
Benzal, Jaime, Gonzalo o los entrenadores Archilla y Chicho Serrano.
Por cierto, éramos buenos y todo. Quedamos quintos de Madrid
y yo hasta metía puntos (juro que un día metí
22 en un cuarto).
Luego vuelta al cole con "el" Chipi, y campeones
escolares de Madrid, en aquella inolvidable semana en Navacerrada…
Como éramos unos currantes, y en el Alcalá nos dijeron
que íbamos a entrenar cuatro días a la semana, me
llevé a casi todos estos prendas al Juande, y formamos un
equipo imbatible, entrenado por el gran Chipi (en liga escolar).
Quedamos campeones de Madrid, tras una dura semana de noches sin
dormir en Navacerrada. Mención especial a nuestro vigilante
nocturno en la Sierra para que nos portáramos bien y no hiciéramos
locuras: "el" Alfon. Gracias por apostar por nuevos métodos
de concentración y preparación de un campeonato de
Madrid, en los que lo importante era unir al grupo saliendo por
las noches, haciendo trastadas por las habitaciones o jugando a
las cartas o al ping-pong hasta las 5 de la mañana, mientras
ligabas con las entrenadoras del resto de equipos y deportes. Sin
ti la victoria hubiese sido imposible.
Cuando el colegio comienza a federar equipos allí
estabas tú, con un excelente cadete que volvió a dirigir
Antonio, El Presi. ¿Qué recuerdas de aquel gran equipo,
que luego se desvaneció?.
Como lo de ganar en escolares se nos quedaba corto, nos metimos
en federado. En cadete de primer no se nos dio muy allá,
pero coincidí con grandes nombres de la historia del club:
César, Scariolo (por aquellas épocas probablemente
el mejor 4 de Alcalá), Zambrana o Manuel Torres, que en paz
descanse.
En cadete de 2º año el equipazo era importante, porque
a los que estábamos se nos unió Juanan y Asier, que
luego nos los robarían el Estu y el Madrid (bueno a Asier
sólo nos lo robaron para 2 entrenamientos). La pena fue aquel
mítico partido en el Juncal contra el Alcalá, con
unos 200 espectadores, en el que perdimos y nos quedamos eliminados
gracias a la inestimable colaboración arbitral.
Luego, otro año fuera, y vuelves al júnior
de 2º año, luego sub 21, y al final Mateo te coge para
el mítico 1ª Autonómica, que en su segundo año
consigue el ascenso a Nacional. También buenos tiempos, ¿no?.
Los años con Mateo fueron sin duda los que más he
disfrutado con el baloncesto. Aparte de lo bien que lo pasábamos
y los buenos jugadores que había, conseguimos ascender al
equipo de categoría tras aquel mítico cruce con Rivas
y la posterior Final Four en Joyfe. Creo que aquellas
semanas toqué techo en lo que se refiere a la felicidad que
te puede provocar pertenecer a un equipo ganador. Así mismo
hay que recordar, aunque muchos no lo crean, que esa época
fue también dorada para nuestro foro, del que surgieron internautas
que rozan la leyenda urbana, como Ciudadano Alcalaíno (con
un foro para él solo), Rolando Blackman, Walt Frazier, Mosca
Cojonera o Mítico Chanquete.
Después del ascenso un primer año excelente
en Nacional, con el equipo a punto de entrar en la Final
Four, pero se nos cruzó un tal David Brabender que
lo echó todo por la borda. Pero a pesar de todo satisfecho
con el grupo, ¿no?
Muy satisfecho. La pena fue esa, que llegó un tal David Brabender,
que no le conocía ni Dios y nos echó fuera del ascenso
a EBA. Si no hubiese sido por aquel chico, muchos de los componentes
del equipo estaríamos ahora ganándonos el pan en la
ACB. ¡Qué mala suerte!
Al año siguiente decides dejar el club y centrarte
en tus estudios, ya con la carrera terminada, comenzando otra y
al mismo tiempo preparando oposiciones. Sin embargo el gusanillo
del baloncesto te lleva al equipo de la Universidad. No sé
si buenos tiempos, pero al menos eran divertidos.
Hablar de la 'Uni' es hablar de Pedro Pablo. Qué puedo decir
de él: qué psicología, qué saber estar,
qué temple... Probablemente hayan sido dos de los años
en los que más me he reído jugando al baloncesto.
Siempre recordaré esos viajes en autobús hablando
sobre lo bien que va el país. Y, además, me dieron
4 créditos de libre elección. ¡Qué más
se puede pedir!
Después de un par de años en la UAH, regresas
al club jugando en el segundo equipo, el Villa de Meco. ¿Para
mantener la forma, para echarse unas risas, o porque la exigencia
era reducida?.
Por ninguna de esas razones. Era una tapadera. Me lesionaba cada
dos semanas, me cogía una baja y así estudiaba más
para las oposiciones. Meco estuvo muy bien: nos juntamos un grupo
muy comprometido con el ascenso, donde nadie faltaba a entrenar
y conseguimos desarrollar un juego fluido y organizado. Y qué
decir de los compañeros, qué ejemplo de deportistas
saludables éramos. Aún recuerdo la última comida
del equipo, a base de agua mineral y verduras.
Ahora, ya con tus dos carreras terminadas y con las oposiciones
en el bolsillo, decides regresar al primer equipo, ¿cuáles
fueron los motivos para dar ese paso?.
Básicamente que pesaba 80 kilos y no me entraban la mayoría
de los pantalones. Y me dije, el gimnasio es muy caro, correr uno
solo es aburrido y en el pádel no se suda. Así que
lo tuve claro: había que volver al Juande para hacer ejercicio.
Ángel me comprendió perfectamente, y aquí estoy,
en 73 kilitos de puro músculo.
¿Cómo ves al equipo este año?. ¿Habrá
salvación?.
Esto ya es un tema serio. Nos salvamos seguro. Sólo hacen
falta que se den cuatro factores: jugar por la mañana, entrenar
con la copa pachanguita durante la semana, hacer una cena previa
a la fase de descenso y que no venga Ángel a los partidos
(sabes que lo digo desde el cariño)...
De todos los jugadores que han pasado por el club, ¿cuáles
son los que más te han impresionado?. También de los
pequeños.
En el plano personal, sin duda, el Chino, porque había que
ser muy valiente para salir con esas pintas a los partidos, y el
Buly, porque es nuestro padre espiritual, y la estrella que nos
guía por el desierto.
En el plano baloncestístico, creo que por el Juande no ha
pasado nadie mejor que Óscar Borrallo.
En cuanto a los chavales de la cantera, de Guille no voy a decir
nada, que luego se lo cree. El mejor niño que he visto, y
al que he tenido el placer de entrenar es Sergi, sin duda. No he
conocido a nadie hacer las cosas que él hacía con
su edad.
¿Y de los entrenadores?.
El mejor entrenador que he tenido, tanto por lo personal como por
lo deportivo, ha sido el gran Maziu. De todas formas, todas las
personas que entrenan o han entrenado en el Juande se merecen el
cielo, por la labor desinteresada y apasionada con la que han puesto
su granito de arena para que el club haya crecido tanto en tan poco
tiempo.
Hablando de entrenadores, también has ejercido varias
temporadas como tal. Primero con aquellos benjamines que fueron
subcampeones de Madrid, y luego, tras unos años de descanso,
vuelves para coger el Alevín 96 masculino que habéis
metido en la Fase Semifinal. ¿Qué ha sido lo mejor
y lo peor de estos años como técnico?.
Lo mejor ha sido, por supuesto, el trato con los chicos, que al
final es lo que queda. He tenido mucha suerte con los equipos que
he llevado, tanto aquel 93, como este 96, por lo buenas personas
que son los chicos y lo buena gente que han sido y son todos ellos.
Así mismo, tengo que dar las gracias al Chino, a Jimmy y
ahora a Fran, porque sin ellos no hubiera durado ni dos días
con los chicos.
La sensación de contribuir a la formación de un chico,
tanto en el plano deportivo como moral, es lo más bonito
que me ha ofrecido el baloncesto como entrenador. Si luego se queda
bien o regular, es secundario. Pero ver que disfrutan del deporte
en compañía de sus amigos es lo más reconfortante.
Has anunciado ya que pase lo que pase dejarás de
entrenar. ¿A qué vas a dedicar todo ese tiempo que
ocupas ahora enseñando baloncesto?.
Pues a cualquier actividad en la que no tenga que gritar ni regañar,
que ya lo hago por las mañanas, y si no voy a acabar cogiendo
complejo de ogro. Tengo varias cosas pensadas, ya veremos por donde
tiro al final.
¿Qué papel crees que les corresponde a los
padres, sobre todo en los equipos de base?. ¿Has tenido muchos
problemas en ese sentido?.
Pues esa es otra de las cosas que más contento estoy de estos
años como entrenador. Por suerte, los padres que he tenido
nunca se han metido en cosas del equipo o del entrenador, y siempre
se han mostrado muy respetuosos y colaboradores. Nunca he tenido
problema alguno con ninguno de ellos.
De aquel primigenio C.B. Juan de Austria que conociste
bien al de ahora, evidentemente ha cambiado mucho. Lo bueno, que
lo habrá, no hace falta que nos lo digas, pero lo malo sí
que hay que solucionarlo. Sobre todo, ¿en qué fallamos?,
¿qué debemos mejorar?
Lo que nunca este club debe perder, esté quien esté,
es el espíritu de patio de colegio, familiar y cercano. En
mi opinión, no se falla en casi nada. Vuelvo a repetir, que
todo el que dedica su tiempo libre a formar a niños en valores
positivos se merece todo.
Quizá sí que me gustaría que nos quitáramos
a veces ese complejo de inferioridad respecto al otro equipo importante
de la ciudad, y que fuéramos menos protestotes con los árbitros,
dentro de lo cual, me incluyo.
Por último, tú que fuiste el creador del
término 'Cooltura de club', explícale a los nuevos
qué es eso, aunque la 'Cooltura' esté últimamente
un poco de capa caída.
Cooltura de club es un concepto originario de la noche
discotequera, que adaptándolo al Juande, significa llegar
al pabellón un sábado a las 9 de la mañana,
verte 5 partidos, irte a las 2 de la tarde, conectarte en el foro
a decir alguna parida, volver al pabellón a las 4 y media,
verte otros 2 partidos, e irte a las 8 y luego ver quien te ha respondido
al tema chorra que has abierto previamente. Al día siguiente
te vas con banderas, bocinas y pancartas a ver al Nacional a Rivas,
te quedas sin voz, vuelves a tu casa, y te vuelves a meter en el
foro para sumar algún mensaje más e intentar dar caza
a Rolando Blackman, aunque supieses que era imposible.
Aunque ya damos por terminada la entrevista, ¿hay
algo que se nos haya quedado en el tintero, y de lo que quieras
hacer mención?
Pues que al final no ha estado tan mal haberse dedicado al baloncesto
en lugar de al fútbol. Pero vamos, 'papa', que en otra vida
no me vuelves a convencer ni de broma, a no ser que en esa ocasión
la altura me la lleve yo y no el brother.
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