| A partir de ahora, más de lo mismo
Escrito para www.cbjuandeaustria.com (30-08-2003)
Una vez finalizados los Juegos Olímpicos, tras dos semanas
en las que ha prevalecido el auténtico DEPORTE (sí,
con mayúsculas), volveremos a la rutina habitual. Ya nadie
se acordará hasta dentro de cuatro años de nuestros
medallistas, se olvidará la mayor parte de la gente de sus
éxitos o sus decepciones. Nombres como David
Cal, Gervasio Deferr,
Íker Martínez o
"Paquillo", pasarán a un estado
de hibernación de los que los medios de comunicación
los sacarán en 2008, pues tendremos que comprobar el estado
de salud del deporte nacional. Pero hasta ese momento todo será
júrgol, júrgol y más júrgol.
En estos 15 días los verdaderos amantes del deporte (de
todo el deporte) hemos disfrutado a lo grande al tener los Juegos
constantemente en la tele, viendo como los telediarios abrían
con noticias olímpicas, y nos olvidábamos afortunadamente
de Ronaldo, Beckham, Ronaldinho
y compañía. El júrgol era
cierre de la sección de deportes, la prensa nacional abría
sus ediciones con fotografías de nuestros deportistas "no-jurgoleros",
los diarios deportivos reducían considerablemente sus informaciones
sobre el mal llamado deporte rey, y el baloncesto, el balonmano,
la gimnasia, el voley playa o ¡el piragüismo! marcaban
sus principales titulares.
Esa burbuja en la que hemos vivido ya ha concluido, pues la información
deportiva televisiva volverá a ser monotemática. A
partir de ahora la mayoría se despedirá de los otros
deportes, esos de los que sólo se acuerdan cada cuatro años,
y que nos hace ver que hay vida al otro lado de la frontera jurgolera.
Volverán esos periódicos deportivos a dedicarle 3/4
partes de sus ediciones al júrgol, conoceremos de
memoria las alineaciones que haga Camacho, nos
contarán todas las gracietas estúpidas que hagan los
galácticos en sus insípidas ruedas de prensa (y también
sus líos de faldas), sabremos hasta la fecha de nacimiento
del tuercebotas que ejerza como lateral derecho en el Villarreal,
o del nuevo medio centro del Numancia, y volveremos a ver esos grandes
"partidos del siglo" de la Copa de Europa, ¡uy!,
perdón, de la Champions League.
Cuando un lunes llegues al trabajo deberás saber de memoria
todos los resultados de la jornada (incluso los importantísimos
de 2ª división), y haber visto antes "el"
Estudio Estadio, pues si no ¿de qué vas a hablar?,
te mirarán mal, no serás más que un insociable
y un tipo raro.
Atrás quedará, una vez más, otra oportunidad
perdida para que nuestras autoridades (esas a las que se les ha
visto sacar pecho con las 19 medallas de Atenas) realicen una buena
planificación deportiva, ya sea preocupándose como
merecen de los deportistas de élite, pero también
poniendo unas bases sólidas con el deporte escolar, el del
futuro, ese que les pueda permitir decir en Pekín (¡ojo!,
que ya estamos escuchando Beijing) o en el anhelado Madrid de 2012,
que España es un país volcado con la cultura del deporte,
y hacerse fotografías con nuestros deportistas y vender una
realidad que no es así.
Lo que prevalece son malas instalaciones (no hay más que
darse un paseo cualquier tarde por el patio del Juan de Austria,
y ver las condiciones en las que entrenan nuestros chicos), la ausencia
de unas subvenciones coherentes o las penurias con las trabajamos
los clubes de base. En suma: el olvido social.
Pero, eso sí, en 2008 llegarán esos a los que sólo
les interesa el júrgol y, si los resultados no son
tan buenos como los de ahora, dirán que el deporte español
es una "eme", y los deportistas tres cuartos de los mismos.
Esos que practican el sillón-bol, la crítica
fácil, hacen campeones de Europa antes de tiempo a un grupo
de niños mimados (los del famoso triplete), o creen que en
Portugal iban a desaparecer de golpe todos los fantasmas que rodean
al júrgol hispano. Y cuando tengamos algún
momento de respiro siempre nos quedará la Fórmula
1. Sí, ese fantástico espectáculo en el que
una vez vista la primera vuelta se sabe generalmente el resultado
final, con unos emocionantes adelantamientos… en los repostajes.
Los otros, los bichos raros, necesitamos dos semanas de desintoxicación
todos los años, pues normalmente ni en el verano podemos
estar tranquilos. Y aunque ya lo tenemos asumido y estamos convencidos
de que no es posible, no por eso dejamos de soñar, pues ya
sabemos que no cuesta nada.
P.D. Espero que si algún futbolista se equivoca y lee esta
opinión no se enfade, pues el término júrgol
es usado habitualmente entre la gente del baloncesto, para definir
el constante agobio al que estamos sometidos aquellos que no tenemos
en el fútbol nuestro deporte rey. |