| No hay mal que por bien no venga
Escrito para www.cbjuandeaustria.com (06-09-2005)
La comidilla del Club en el comienzo de la nueva temporada ha sido
la marcha de una de las "perlas" de nuestra cantera al
Hercesa. Para acallar algunas voces y opiniones fuera de tono es
mejor que desde la Directiva se puntualicen ciertas cuestiones y,
así, correr un velo y dedicarnos a lo nuestro: entrenar,
educar y formar.
Parte de lo que ahora hemos visto cumplido ya lo atisbábamos
en junio. En aquel momento escribimos aquello de "Cainismos
y más" que escoció a algunos, pues pudieron
ver reflejadas sus actitudes y/o conductas.
El título del artículo hace referencia a un conocido
refrán que también utilizó Francisco
Franco un poco antes de las Navidades de 1973.
Ante el atentado que acabó con la voladura del coche y asesinato
por parte de ETA del Almirante Carrero Blanco,
a la sazón su Presidente del Gobierno, el viejo dictador
sorprendió a todos cuando en su comparecencia televisiva
comentando el suceso lanzó aquel enigmático mensaje
de "no hay mal que por bien no venga". Todos los politólogos
de la época quedaron sorprendidos, estupefactos, ante semejante
aseveración. Viendo lo que ha sucedido en estos principios
de septiembre me ha venido a la cabeza aquel comentario y, salvando
las distancias, puede ser aplicado a la situación actual.
La pérdida de alguno de nuestros referentes en el juego
de algún equipo debe ser aprovechada. Entiendo que es una
magnífica oportunidad para que esos "tapados" que
hay en cada equipo decidan dar un paso adelante, dejen su papel
de segundones, refuercen su autoestima, su carácter y sean
capaces de tomar las riendas de sus conjuntos. También dice
ese riquísimo refranero español, del que habitualmente
echamos mano, que "lo que no nos mata, nos hace más
fuertes". Ahí es donde debemos buscar la virtud, nuestra
virtud.
Afortunadamente los que mejor lo han sabido comprender, los que
primeros han sabido pasar página, han sido los propios entrenadores,
que han comenzado con un nuevo proyecto, con unas miras y unos retos
que puedan ilusionar a sus jugadores, no perdiendo ni un minuto
más en algo que ya no tiene solución. Pese a todo
nos queda un pequeño regusto amargo, pues alguna de las personas
de nuestro Club se merecía, como mínimo, una explicación
o simplemente un adiós; aunque algunos ya son "mayorcitos"
y la educación es, en los tiempos que corren, un lujo que
no todos pueden permitirse.
La Junta Directiva, y todo el CBJA, sólo puede decir esa
expresión mexicana (por favor, aunque se escriba con "x"
se pronuncia con "j"): ¡que les vaya bonito!, que
continúen con la progresión ascendente en la que estaban
y, cuando lleguen a "estrellas" se acuerden del club que
les dio la oportunidad de jugar, aquel que acoge a todos sin selección,
sin perjudicar a otros clubes, porque el Juande, por mucho que les
pese a algunos, siempre será su casa.
|