| La nueva religión
Escrito para www.cbjuandeaustria.com (23-10-2003)
El comienzo de la temporada ha traído unos nuevos aires,
no precisamente limpios y puros, al baloncesto madrileño.
La reglamentación federativa que, como casi todas, está
hecha para ser sorteada hábilmente por los grandes, tiene
sus puntos débiles y permite dar una patada al Real Madrid,
pero en el culo de Juan de Austria y, posiblemente, otros clubes
como el nuestro.
Ahora resulta que Juan de Austria no puede inscribir como equipos
suyos a los dos de 1ª Autonómica, masculino y femenino,
y si lo hace no pueden tener el nombre de su patrocinador exclusivo,
el Ayuntamiento de Meco. Al parecer existe una reglamentación
mediante la cual un club de una ciudad distinta no puede tener equipos
cuyo nombre coincida con el de otra localidad de la Comunidad. Así
nadie podría llamarse Navalcarnero, Colmenar, Torrejón,
etc. perteneciendo a un club que no fuera de esas localidades. Pero,
en cambio, podría sortearse la normativa con artilugios tales
como denominarse T. Colmenar (de la empresa Tubos Colmenar) o A.
Meco (de la empresa alcalaína Aluminios Meco).
Por otro lado, al comprobar el número de equipos que tiene
cada club, uno no puede menos que sorprenderse al encontrar a 33
que se llaman Real Madrid. En algunas categorías como alevín
92 e infantil, hay Real Madrid hasta en la sopa. Evidentemente no
todos entrenan, ni juegan, en la Ciudad Deportiva y, posiblemente,
los niños de esos equipos no lo harán nunca. Debido
a esto creo que en la Federación deben estar intranquilos,
habida cuenta de las malas relaciones históricas entre el
grupo de Martín Caño y el club blanco,
pues el peso que han adquirido en esta temporada los merengues es
muy superior en número de votos al de otras épocas.
Así mismo, causa cierto desasosiego ver que insignes clubes
madrileños “detodalavida” han cambiado su nombre,
se han vendido por un plato de lentejas, a cambio de ¿quién
sabe?. Me parece deplorable, esperpéntico o de muy mal gusto
ver que existe un Real Madrid X, Y o Z. ¿Dónde está
la dignidad o el pudor de los mandatarios de esos clubes, al ver
que sus chicos pasean por toda la CAM el nombre Real Madrid y no
el de su club?. Evidentemente todos tenemos un precio.
¿Y qué significa ser o estar en el Real Madrid, y
por extensión en Estudiantes?. Pues que al final muchos chicos,
con un futuro prometedor en el mundo de la canasta, se hicieron
ilusiones, fueron a entrenar 4 días en semana, jugaron 1,
2 o 3 temporadas en el poderoso club de la Castellana, o en el no
menos poderoso de la calle Serrano, y cuando ya no eran válidos
se les echa sin contemplaciones, y terminan jugando de porteros
de fútbol 7 o pachanguillas de fútbol sala.
Nosotros, los del Juan de Austria, lo sentimos mucho, pero no comulgamos
con la nueva religión del siglo XXI, el “madridismo”.
No estamos dispuestos a acudir a la homilía dominical en
Concha Espina de ese encantador de serpientes llamado Valdano,
o pertenecer al clan del nuevo Aladino apellidado Pérez.
No queremos ser fagocitados ni absorbidos por las nuevas creencias,
queremos ser libres, como decían Los Chichos en aquella maravillosa
rumba, o simplemente vivir, como pretendía en la no menos
espléndida película Susan Hayward.
Que no llamen a nuestra puerta esos nuevos apóstoles, pues
no les compraremos su Biblia. ¡Qué le vamos a hacer!,
somos y seguiremos siendo ovejas descarriadas.
Amén.
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