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¿Por qué no puede crecer el C.B. Juan de Austria? (2.ª parte)

Escrito para www.cbjuandeaustria.com (10-08-2005)

Utilizando el clásico "decíamos ayer" de Fray Luis de León, continuamos con las causa por las que no puede crecer, como nosotros esperamos, el CBJA.

Nuestro alumnado no procede, como el de gran parte de los clubes / colegios con los que nos enfrentamos, de familias con amplia solvencia económica. Estamos enclavados en un barrio de clase media y media baja, formado sociológicamente por familias de obreros, funcionarios o profesionales liberales, pero que generalmente trabajan por cuenta ajena. Además muchas madres no realizan tareas remuneradas fuera del hogar, por lo que nuestras familias no pueden permitirse importantes dispendios en "actividades extraescolares".

Por todo eso intentamos que las cuotas no sean excesivas (una media de unos 100 euros anuales), lo que se logra escatimando en muchos apartados y, sobre todo, no pagando a los entrenadores. Ninguna de las personas relacionadas con el club recibe algo que no sea una cesta y una cena en Navidad, y una comida en el mes de junio. Aún así tenemos un amplio y cada vez más preparado plantel técnico, al que intentamos formar pagándole los cursos de entrenador que vayan surgiendo, para que puedan desempeñar mejor su desinteresada labor.

Una vieja pretensión de Antonio Rubio, nuestro Presidente, es que los entrenadores cobraran algo, aunque sólo fuera para no tener que poner de su bolsillo esas invitaciones que a veces hacen a los chavales, pero con la situación económica actual es de todo punto imposible; pero el bueno de Antonio no ceja en su empeño y sigue buscando vías de solución.

Otro apartado importante son las instalaciones, a las que ya hacíamos alguna mención en la primera parte del artículo. Disponemos de 3 pistas exteriores de minibásquet. Una de ellas sólo se utiliza cuando no hay más remedio, pues debería ser asfaltada y ampliada, pero eso quedará para cuando la Concejalía de Educación (propietaria de los terrenos del colegio) tenga una disponibilidad monetaria que ahora no existe. Las otras dos están construidas sobre la pista de balonmano y cumplen una función más que digna, aunque una instalación con 25 años de antigüedad ya tiene muchas "goteras".

El problema reside en la escasez de pistas de baloncesto. La única que tenemos en la actualidad no tiene las dimensiones reglamentarias, pero cumple su función para entrenamientos desde los infantiles a los júnior. Como agradable novedad podemos decir que ya casi está ultimada una nueva pista de baloncesto (afortunadamente ya reglamentaria), que debe subsanar las carencias que tenemos actualmente en cuestiones de entrenamientos, aunque sean en el exterior.

El pabellón es otro cantar. Pese a tener sólo 10 años ya se ha quedado obsoleto. En su momento, cuando tuvimos los planos en la mano, ya le planteamos al entonces Concejal de Educación, Urbano Brihuega, lo que nos parecía poca visión de futuro. El tipo de construcción (un gimnasio M3c) cumple sobradamente las necesidades para las clases de Educación Física de dos colegios, pero resulta muy insuficiente para las actividades de barrio. En 1995 el CBJA estaba a punto de dar el salto hacia las competiciones federadas, por lo que ya veíamos que una instalación sin gradas no cubría la necesidad de los fines de semana. En su momento eran unos 15.000.000 millones de pesetas más, hoy... ya veremos.

Además, con el paso de los años, el suelo se ha vuelto muy deslizante. El público entra a menudo en la pista, incluso en minibásquet ocupa la zona central de la pista de baloncesto. Carritos de niños, el carro de la compra de la mamá que va a buscar al niño, el zapato de tacón, la bolsa de gusanitos o la coca-cola que se cae, el paraguas mojado, la arena que se lleva en las zapatillas, una incorrecta limpieza en los primeros años, etc., han ido deteriorando una pista de juego de la que se quejan todos: jugadores, entrenadores o equipos visitantes. Pero quien más "sufre" esas condiciones son nuestros jugadores, porque casi no se pueden trabajar determinados conceptos técnicos: desplazamientos defensivos, paradas o fintas con salida en bote. Eso genera un déficit técnico en nuestro chicos que los entrenadores intentan reparar cuando entrenan en las pistas exteriores, y a algunos les gusta poco entrenar en el "pabe", y si pueden prefieren hacerlo fuera.

Un cambio de suelo (ya hablado con el Concejal de Deportes, siendo su precio cercano a los 24.000 euros) beneficiaría a todos los usuarios, pero también es necesario acometer el cambio de las canastas laterales. Actualmente una de ellas sólo se puede utilizar por los equipos de mini y la otra sólo por los de baloncesto. Nuestra intención es que ambas se puedan utilizar para las dos modalidades de nuestro deporte, pero eso supone otros 6.000 euros más, y comprendemos que los presupuestos de Deportes no son un saco sin fondo, y nuestra ciudad tiene muchas "zanjas" que tapar en materia deportiva, por la dejadez de la mayoría de los equipos de gobierno.

Por otra parte nuestro "pabe" suele ser objetivo de los descerebrados que hay en todas las ciudades. Es una instalación abierta (a veces demasiado) al barrio, pues la utilizan más de una decena de clubes o asociaciones, con muy diferentes grados de compromiso en el mantenimiento y cuidado de su lugar de juego. Es habitual ver a grupos de chicos que no tienen nada que hacer, molestando el desarrollo de las actividades, ante la impotencia de la conserje, que se las ve y se las desea para mantener todo en orden. Para ello es fundamental cambiar unas puertas de emergencia que parecen de cartón-piedra, por las que se cuelan los desaprensivos que realizan todo tipo de actos vandálicos, y modificar la entrada principal para que sólo puedan acceder a ella los usuarios. Unas gradas solucionarían gran parte de esos problemas, además de mantener en un uso adecuado la pista.

Continuará la próxima semana.

 

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