| El jugador completo
(Extraído por Miguel Salvitelli, entrenador del Racing Club
de Avellaneda de Argentina)
BUTCH BEARD
El jugador completo es aquel que lo tiene todo. Tiene serenidad,
empuje, habilidad; las cuales suma tanto dentro como fuera de la
cancha. No falta a entrenar y hace todo por no faltar. Cuando entrena
da lo mejor de sí. Mantiene la actitud y la contagia, llevando a
sus compañeros a dar lo mejor, elevando su juego.
Todo el juego que realiza tiene por objetivo hacer lo mejor posible
en cada situación. Por supuesto esto requiere talento natural y
puede que nunca puedas saltar como Jordan, defender como
Pippen, lanzar como Reggie Miller o pasar como
Magic Johnson, pero a fuerza de prácticas puedes ser
un jugador mucho más completo de lo que eres ahora.
De todos los atributos que necesitas para ser un jugador completo,
quizá él más importante es la actitud mental. Por extraño que parezca
hay jugadores que brillan en los entrenamientos, y cuando llega
el partido son incapaces de tener un buen rendimiento. Quizá el
miedo a equivocarse o la timidez hagan que no pueda desarrollar
todo el potencial de su juego. Si tú eres uno de estos no te desesperes.
Al contrario, relájate una vez pises la cancha; probablemente tengas
ganas de hacerlo demasiado bien.
Después de todo, por más emocionante que sea el baloncesto, no
es, en definitiva, más que un juego. Si sales a jugar nervioso y
convencido de que nada te va a salir, probablemente sea así: la
mente posee la rara cualidad de ver cómo se cumple lo que se piensa.
Por el contrario, si te dices a ti mismo que sales a jugar lo mejor
que puedes y encima a divertirte, entonces posiblemente todas las
piezas de tu juego encajarán, tus músculos recordarán lo que estuviste
entrenando, tus tiros comenzarán a entrar, harás buenos pases, colocarás
asistencias y, lo más importante de todo, comenzarás a tener confianza
en ti mismo.
Habrá instantes del partido en que vas a tener la sensación de
que puedes hacer lo que te propongas, que no hay límites en tu juego.
Comprobarás que aciertas en todo lo que intentas. Vas a conocer,
incluso antes de que tus pies se despeguen del suelo, que tu tiro
entrará, que puedes robar el balón sin hacer falta, que puedes evadir
la presión. Es una maravillosa sensación, una de las más supremas
y naturales, y si le preguntas a cualquier jugador de la NBA por
qué juega, te va contestar que no es simplemente por dinero, sino
por aquellos momentos en los cuales el juego roza la perfección.
Pero esto no surge por arte de magia, sólo depende de tu voluntad,
de llevar tu juego a ese nivel. Esto requiere primero que te lo
propongas, mucho entrenamiento, profundizar en los fundamentos diciéndote
a ti mismo que vas a concentrarte en el juego con todas tus fuerzas;
que vas a jugar en ataque y en defensa de la mejor forma que conoces;
que vas a jugar con tanto orgullo y tan duro, como sean el máximo
de tus fuerzas, que no cambiarás tu actitud ganadora ni siquiera
por un instante.
Todo esto es muy personal, y nadie puede enseñarte orgullo y voluntad;
tienes que desarrollar estos sentimientos en tu interior. Pero si
te gusta el baloncesto, tienes ambición y te preocupas por la forma
en que juegas, tus esfuerzos tendrán recompensa y verás sus frutos
en tu actitud, tu personalidad, en la confianza en tus propias fuerzas,
sensaciones que se meterán en tu persona y no te abandonarán en
todo lo que hagas en tu vida. |