| El rebote
Publicado en el web www.basketjavier.com
JAVIER MORILLO (entrenador del CB Juan de Austria-Alcalá)
El rebote es uno de los fundamentos peor trabajados en España
con respecto al resto de los países punteros europeos. La
culpa se le ha echado tradicionalmente a la falta de estatura de
los jugadores de baloncesto de nuestro país. Sin embargo,
y a pesar de que las nuevas generaciones nos proveen de jugadores
cuya estatura no tiene que envidiar al resto de Europa, seguimos
manteniendo las mismas deficiencias. ¿Dónde reside,
por tanto, el problema?.
No es necesario pensar mucho para llegar a la conclusión
de que nuestro problema endémico de rebote reside en los
entrenamientos que diseñamos y en los ejercicios que utilizamos
para enseñar este fundamento tan importante. Generalmente
no se trabaja con ejercicios específicos de rebote (tanto
de ataque como defensivos), y cuando lo hacemos se cometen errores
muy importantes como no mirar al balón, no trabajar la anticipación,
no luchar por la posición, no utilizar los brazos, etc.
Fundamentos
El trabajo de rebote debe basarse en tres aspectos fundamentales:
la estatura, la fuerza y la técnica.
La fuerza y la estatura son dos aspectos que vienen dados por la
fisiología del jugador. La estatura es imposible mejorarla,
y la fuerza es mejorable hasta cierto punto por medio de un plan
de trabajo físico muy concienzudo.
El punto que no debemos descuidar, y en base al cual podemos mejorar
cualquier tipo de jugador, es el aspecto técnico. El objetivo
fundamental hacia el que debemos orientar nuestro trabajo es el
de capturar la posición. El gran punto débil
del jugador que bloquea es el momento en que se gira a cerrar el
rebote; ahí debemos usar fintas para ir a por el balón.
Hay que jugar mucho con ese aspecto y trabajar las fintas para ese
momento. Hay jugadores que por su talento innato son capaces de
utilizar recursos ofensivos sin que ningún entrenador se
los haya enseñado, aunque a la mayoría de los jugadores
haya que trabajarles mucho esos aspectos.
El rebote de ataque debe plantearse como el de defensa, anticipándonos
y poniéndonos delante del defensor. Hay que ser capaces de
ganarle la posición. Tenemos que meter el pie cerca del aro
para ganar la posición. Esto hay que enseñarlo a través
de una correcta tecnificación, entrenando muy bien las fintas
entre otros muchos recursos técnicos.
Muchas veces con tanta obsesión con el perfeccionamiento
de los recursos necesarios para ir al rebote se nos olvida el aspecto
mas importante a la hora de coger los rebotes: ir a por él.
Es fundamental ir siempre al rebote ofensivo, aunque no tengamos
posibilidades de capturarlo, ya que si vamos a por el rebote dificultamos
dos acciones fundamentales del juego del otro equipo: el rebote
defensivo y el primer pase de contraataque.
El entrenador debe valorar muchas mas cosas que las que aparecen
en las estadísticas, tales como: el jugador que realiza un
buen bloqueo de rebote defensivo y que permite capturar el balón
por parte de otro componente del equipo, el jugador que provoca
un mal primer pase de contraataque (primer pase lento) y que permite
a la defensa replegarse a tiempo al haber ido al rebote ofensivo,
etc.
Por último, y no menos importante, debemos hacer ver a los
jugadores que el trabajo de rebote (fundamentalmente defensivo)
es tarea de todo el equipo. De nada sirve que cuatro de los cinco
jugadores bloqueen a su atacante si el que queda no lo hace y su
atacante captura el balón. El rebote defensivo es un trabajo
general del equipo con responsabilidad individual de cada jugador.
La técnica del rebote defensivo
Un equipo que trabaja bien el rebote defensivo obtiene las siguientes
ventajas:
. Dispone de una opción clara para iniciar el contraataque.
. Evita segundas opciones de tiro cercanas al aro por parte
del equipo atacante (opciones de tiro de alto porcentaje de acierto).
. Mina la confianza de los tiradores del equipo contrario,
que ven como sus tiros fallados siempre acaban en las manos de los
defensores.
. Incrementa la confianza defensiva del equipo, haciéndole
ser mas fuerte en este aspecto del juego.
A la hora de trabajar el rebote defensivo deberemos tener en cuenta
lo siguiente:
1. Hay que evitar que el atacante vaya a por el balón
y nos coja la posición.
2. Hay que situar nuestro cuerpo entre el del atacante y
el balón.
3. Hay que tener las manos arriba para poder capturar el
balón.
. El trabajo del rebote defensivo comienza por avisar
al resto del equipo que se ha producido un tiro y que se debe
trabajar para capturar el rebote. Para ello, los jugadores deben
adquirir la costumbre de gritar ¡TIRO! cuando éste
se produce por parte de su atacante.
. En ese instante, cada jugador debe buscar a su atacante
y utilizar el cuerpo y los brazos para chocar con el jugador e impedir
que vaya hacia el balón (body check). Los brazos
del jugador se sitúan con los puños enfrentados y
los codos abiertos, de forma que el plano de los brazos sea paralelo
al suelo y éstos estén situados a la altura de los
hombros.
. Una vez interrumpido el movimiento del atacante hacia
el balón, hay que fijarlo y ganar la posición. Para
ello, el defensor debe flexionarse y girar hasta tener la espalda
en contacto con el cuerpo del atacante, de forma que pueda sentir
si éste se desplaza lateralmente para intentar ir a por el
balón.
. A continuación, y de forma rápida, el
defensor debe levantar los brazos situando los codos por encima
de los hombros y con las manos preparadas para capturar el balón
si éste va hacia nuestra posición.
. Por último, el jugador debe lanzarse hacia el
balón con fuerza y velocidad y, una vez capturado, situarlo
rápidamente bajo la barbilla y con las manos apretándolo
una frente a la otra y con los codos hacia afuera para evitar
que el atacante pueda robarlo.
La técnica del rebote ofensivo
En el rebote ofensivo priman tres aspectos fundamentales: intuición,
habilidad y fuerza.
. La intuición podemos definirla como la capacidad
por parte del jugador de conocer de antemano hacia donde irá
el balón después de ser rechazado por el soporte (aro
o tablero). Es una habilidad que se adquiere con el paso del tiempo
y a base de mucho trabajo.
. La habilidad consiste en la capacidad del jugador
para situarse en el punto más cercano a donde intuimos que
va a caer el balón con el fin de capturar el rebote. Requiere
rapidez de pies y control del cuerpo y brazos. Puede mejorarse con
ejercicios básicos de preparación física y
con trabajo específico de fintas para que el jugador sea
capaz de zafarse de su defensor.
. La fuerza se basa fundamentalmente en el tren inferior
(piernas), y se puede mejorar con un trabajo físico específico.
Es importante hacer ver a los jugadores que quien más posibilidades
tiene de saber hacia donde irá rechazado el balón
es el propio tirador, y que por tanto es fundamental que el que
lanza vaya a por su propio rebote. Así mismo, es de suma
importancia conseguir que los jugadores se desplacen con una buena
flexión de piernas (apoyos), ya que esto les permitirá
moverse con rapidez y mantener posiciones estables y fuertes. La
posición de los brazos es equivalente a la del rebote defensivo,
procurando mantener los codos por encima de los hombros y las manos
altas una vez se ha conseguido ganar la posición. |