| El autobús me ha recogido en
Alcalá a las 9:30, y entonces comenzó el viaje. En
el autobús estábamos de risas, hasta que después
de 2 horas paramos en una pequeña gasolinera. Allí
estuvimos aproximadamente media hora y, más tarde, continuamos
el viaje. Era muy largo, se hacía eterno, pero por fin paramos
a comer.
Teníamos todos mucha hambre, ya que desde las 9:00 no habíamos
comido nada. Nos dejaron pedirnos un bocadillo de algo y un refresco,
pero nada dulce, ya que no podíamos comer chocolate en todo
el campeonato. Después reanudamos el viaje y en el trayecto
nos pusieron dos películas bastante buenas, una de baloncesto
y la otra fue un partido de ACB. El viaje seguía y seguía.
Estábamos muy cansadas, hasta que sobre las 19:00 llegamos
al hotel. Se llamaba "Samba" y era muy grande.
Enseguida entramos. Había muchas selecciones que llegaban
poco a poco. Nos repartieron en tres habitaciones. A mí me
tocó con María (Canoe), Laura (Estudiantes),
y con Silvia (Estudiantes).Las habitaciones eran muy grandes,
con baño y terraza. El problema era que la habitación
se dividía en dos partes, y cada una tenía dos camas.
Nos dejaron un rato para deshacer las maletas. Colocamos toda la
ropa en los armarios para no equivocarnos. Las vistas de la terraza
eran muy bonitas: piscina, jardín, restaurante, y muchas
cosas más.
Sobre las 20:30 bajamos a cenar. Era un restaurante grande y había
muchas cosas para elegir, pero la comida no me gustó nada.
Después de cenar nos subimos un rato a nuestras habitaciones
para descansar y hablamos un poquito con las chicas de la selección
de La Rioja. Eran muy majas y enseguida nos hicimos amigas. Después
Ana, nuestra delegada, nos llamó para que fuéramos
todas a su habitación y entonces nos dio una camiseta, calcetines
y algunos regalos.
Los chicos tenían las habitaciones delante de nosotras,
así que nos pusimos a hablar con ellos hasta que nos fuimos
a dar un paseo por la ciudad. Me sorprendió mucho porque
casi todos los edificios eran hoteles. Por lo menos vimos unos 30
diferentes. Nos avisaron para que fuéramos todos juntos,
ya que los chicos que iban a las discotecas te podían coger
y llevarte consigo. No sé si era verdad pero pasamos miedo
porque había muchas personas extranjeras y daba mala espina.
Al pasar por debajo de un hotel se asomaron unos chicos y nos tiraron
agua: ¡qué fuerte!. No sé por qué, pero
bueno. Nos mojamos pero no pasó nada. Fuimos a las orillas
del mar. La verdad es que no se veía mucho porque todo estaba
oscuro, pero las olas sí, porque eran blancas.
Me pareció algo "superfuerte" ya que nunca había
visto el mar y verlo así pues... me hizo mucha ilusión
pero ahí no acaba la cosa porque en ese momento, Mónica
(la fisio) nos enseñó unos bailes. Se llamaban "El
pollo" y "Claus", y enseguida nos pusimos a bailar
y a cantar. Éramos las únicas en toda la playa armando
jaleo, solamente se nos oía a nosotras. Hicimos tanto ruido
que toda la gente que pasaba se nos quedaba mirando. Nos lo pasamos
genial, hasta Nacho, Carlos y Raúl se
pusieron a bailar. Nos reímos muchísimo, pero sobretodo
en el baile del "Pollo", porque tienes que mover las manos,
el culete, la cintura... etc y no veas de que forma lo hacían
los entrenadores.
Como el baile del "Pollo" empezaba con un grito que dice
¡eeeel pollo!, Ana nos contó que se parecía
a cuando llamaba a su casa el butanero y decía gritando ¡el
gas! y que le daba miedo abrir. Ese momento fue la leche, nos teníais
que ver llorando de la risa, tiradas por los suelos. Por eso cada
vez que vemos a Ana decimos ¡el gas!.
Después de media hora riéndonos nos dimos la vuelta,
volvimos al hotel y por el camino vimos como una zona de atracciones
donde lo que más destacaba era una cosa grande, como dos
palos donde había una bola tensa con una cuerda. Era espectacular,
allí se montaban dos personas, empezaba a dar vueltas y por
la noche brillaba. Luego llegamos al hotel, cogimos las llaves de
nuestra habitación (la 157) y nos pusimos los pijamas.
Antes de acostarnos estuvimos charlando un rato y entonces Ana
nos quitó los móviles. Era tarde y esa noche dormimos
las cuatro en dos camas juntas. Era un poco incómodo pero
preferíamos dormir juntas que separadas. Pero justo antes
de dormirnos salimos un rato a la terraza para dar las buenas noches
a nuestras compañeras de la otra habitación, y Ana
nos dio dos besos. Enseguida caímos como troncos después
del largo viaje. |