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EL DIARIO DE INÉS PIATKOWSKA

 

Lunes 14 de abril

 

"Mi estancia en el campeonato"

 

El autobús me ha recogido en Alcalá a las 9:30, y entonces comenzó el viaje. En el autobús estábamos de risas, hasta que después de 2 horas paramos en una pequeña gasolinera. Allí estuvimos aproximadamente media hora y, más tarde, continuamos el viaje. Era muy largo, se hacía eterno, pero por fin paramos a comer.

Teníamos todos mucha hambre, ya que desde las 9:00 no habíamos comido nada. Nos dejaron pedirnos un bocadillo de algo y un refresco, pero nada dulce, ya que no podíamos comer chocolate en todo el campeonato. Después reanudamos el viaje y en el trayecto nos pusieron dos películas bastante buenas, una de baloncesto y la otra fue un partido de ACB. El viaje seguía y seguía. Estábamos muy cansadas, hasta que sobre las 19:00 llegamos al hotel. Se llamaba "Samba" y era muy grande.

Enseguida entramos. Había muchas selecciones que llegaban poco a poco. Nos repartieron en tres habitaciones. A mí me tocó con María (Canoe), Laura (Estudiantes), y con Silvia (Estudiantes).Las habitaciones eran muy grandes, con baño y terraza. El problema era que la habitación se dividía en dos partes, y cada una tenía dos camas. Nos dejaron un rato para deshacer las maletas. Colocamos toda la ropa en los armarios para no equivocarnos. Las vistas de la terraza eran muy bonitas: piscina, jardín, restaurante, y muchas cosas más.

Sobre las 20:30 bajamos a cenar. Era un restaurante grande y había muchas cosas para elegir, pero la comida no me gustó nada. Después de cenar nos subimos un rato a nuestras habitaciones para descansar y hablamos un poquito con las chicas de la selección de La Rioja. Eran muy majas y enseguida nos hicimos amigas. Después Ana, nuestra delegada, nos llamó para que fuéramos todas a su habitación y entonces nos dio una camiseta, calcetines y algunos regalos.

Los chicos tenían las habitaciones delante de nosotras, así que nos pusimos a hablar con ellos hasta que nos fuimos a dar un paseo por la ciudad. Me sorprendió mucho porque casi todos los edificios eran hoteles. Por lo menos vimos unos 30 diferentes. Nos avisaron para que fuéramos todos juntos, ya que los chicos que iban a las discotecas te podían coger y llevarte consigo. No sé si era verdad pero pasamos miedo porque había muchas personas extranjeras y daba mala espina.

Al pasar por debajo de un hotel se asomaron unos chicos y nos tiraron agua: ¡qué fuerte!. No sé por qué, pero bueno. Nos mojamos pero no pasó nada. Fuimos a las orillas del mar. La verdad es que no se veía mucho porque todo estaba oscuro, pero las olas sí, porque eran blancas.

Me pareció algo "superfuerte" ya que nunca había visto el mar y verlo así pues... me hizo mucha ilusión pero ahí no acaba la cosa porque en ese momento, Mónica (la fisio) nos enseñó unos bailes. Se llamaban "El pollo" y "Claus", y enseguida nos pusimos a bailar y a cantar. Éramos las únicas en toda la playa armando jaleo, solamente se nos oía a nosotras. Hicimos tanto ruido que toda la gente que pasaba se nos quedaba mirando. Nos lo pasamos genial, hasta Nacho, Carlos y Raúl se pusieron a bailar. Nos reímos muchísimo, pero sobretodo en el baile del "Pollo", porque tienes que mover las manos, el culete, la cintura... etc y no veas de que forma lo hacían los entrenadores.

Como el baile del "Pollo" empezaba con un grito que dice ¡eeeel pollo!, Ana nos contó que se parecía a cuando llamaba a su casa el butanero y decía gritando ¡el gas! y que le daba miedo abrir. Ese momento fue la leche, nos teníais que ver llorando de la risa, tiradas por los suelos. Por eso cada vez que vemos a Ana decimos ¡el gas!.

Después de media hora riéndonos nos dimos la vuelta, volvimos al hotel y por el camino vimos como una zona de atracciones donde lo que más destacaba era una cosa grande, como dos palos donde había una bola tensa con una cuerda. Era espectacular, allí se montaban dos personas, empezaba a dar vueltas y por la noche brillaba. Luego llegamos al hotel, cogimos las llaves de nuestra habitación (la 157) y nos pusimos los pijamas.

Antes de acostarnos estuvimos charlando un rato y entonces Ana nos quitó los móviles. Era tarde y esa noche dormimos las cuatro en dos camas juntas. Era un poco incómodo pero preferíamos dormir juntas que separadas. Pero justo antes de dormirnos salimos un rato a la terraza para dar las buenas noches a nuestras compañeras de la otra habitación, y Ana nos dio dos besos. Enseguida caímos como troncos después del largo viaje.

 

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Inés Piatkowska