| Viene de la columna de la derecha...
Así sucedió en 10 partidos de la primera fase, y
sólo 2 cayeron del lado de los colegiales, por lo que no
hubieran terminado en la fatídica fase de descenso si hubieran
estado medianamente atinados en esas complicadas situaciones. Pero
eso era lo que había.
En la fase de descenso el equipo entró con un buen marcador
de 1-1, pues había ganado un partido y perdido otro con Olímpico
64 pero, por contra, con un notable cansancio, debido a la cortedad
de la plantilla y la mucha acumulación de minutos, factores
a los que se añadieron la ausencia de varios jugadores en
alguno de los partidos. Aún así hubo algún
rayo de esperanza para mantener la categoría, aunque al final
lo lógico sucedió.
Destacar, a pesar de todo, el buen ambiente general del grupo,
que pese a ir perdiendo partido tras partido no decayó en
su moral y, salvo cuestiones particulares y momentos puntuales,
asistió con bastante regularidad a los entrenamientos. Lo
normal en esas situaciones es que el equipo sea una bomba de relojería
que tarde o temprano termina por estallar, sin embargo el buen trabajo,
la infinita paciencia y el excelente talante de Ángel Alonso
permitió que la nave llegara hasta el puerto final, aunque
el resultado fuera un tanto decepcionante.
Posteriormente, caprichos del destino han permitido que el equipo
conserve la categoría, y aunque la filosofía del grupo
deba ser la misma: contar con la "gente de la casa", no
es menos cierto que hay que reforzar casi todas las posiciones y,
sobre todo, tener hombres altos de un cierto nivel o, por lo menos,
con una considerable altura, pues de lo contrario se volverían
a repetir situaciones no deseadas.
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