| Viene de la columna de la derecha...
A pesar de que la temporada no se planifica buscando unos objetivos
deportivos, uno no se acaba de acostumbrar a las quince caras de
los jugadores que compusieron la plantilla del cadete masculino
del Juan de Austria. Todos los lunes, mostrando una mezcla de incredulidad
y costumbrismo que ninguno de los jugadores se merecen.
Durante la temporada, los quince jugadores se asentaron como el
bloque que siempre han sido pero que nunca se ha mostrado como tal,
haciendo que la labor de los dos entrenadores fuese mucho más
sencilla de realizar. Un grupo que se caracteriza por su vigorosidad,
entusiasmo, disciplina y sobre todo por el amor a un juego al que
han dedicado muchas horas a lo largo de la temporada. CHICOS MUCHAS
GRACIAS por irradiar esa energía.
Destacar la gran labor de los padres permitiendo que esta labor
fuese más sencilla si cabe, ayudando al cuerpo técnico
en todo lo posible, acatando nuevas normas a las que no estaban
acostumbrados y permitiendo que sus hijos disfrutasen de sus compañeros
y, en muchos casos, amigos.
Para finalizar este pequeño resumen de la temporada me gustaría
dedicar unas líneas a una persona que nos abandona por motivos
personales: Miguel Ivorra, que ha sido ese líder positivo
que todo entrenador quisiera tener en su equipo. Excelente compañero
y pupilo y, al fin y al cabo, gran amigo. Miguel, allí donde
vayas, mucha suerte y sigue disfrutando tanto como hasta ahora de
este maravilloso juego.
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