Viene de la columna de la derecha...
En los primeros encuentros de la segunda fase se dieron los peores
momentos de la temporada: jugadoras más preocupadas de sí
mismas, sin interés por avanzar y, lo peor de todo, una apática
total por querer salir del trance de juego que se habían
metido ellas solas. Se mejoró la imagen en los dos últimos
encuentros de la temporada, pero ya era tarde para salir del último
puesto en la clasificación.
En resumen: difícil la temporada que ha tenido que vivir
este grupo. Primero por los cambios sufridos, segundo por los equipos
a los que se han tenido que enfrentar, que superaban a las nuestras
en edad y físico, algo que mermó mucho la frágil
mentalidad de nuestras jugadoras a lo largo de la temporada.
Pero aun así, todo lo acontecido en esta temporada no ha
sido tan malo. Porque se ha podido ver jugadoras más unidas
por una causa común, jugadoras que disfrutaban con el día
a día en este deporte, lo que hace prever que este grupo
seguirá dando muchas alegrías en el futuro y, sobre
todo, es un orgullo el poder haber entrenado a este magnífico
grupo de niñas.
La palabra "ruso" o "a la línea de fondo"
son vocablos que van muy unidos a estas chicas, ya que sin ellos
no nos hubieran demostrado la gran valía que atesoran y la
ilusión que han mostrado cada una de ellas por practicar
su deporte favorito.
Gracias a Patricia por su tesón diario,
Laura por su chulería jugando, María
por su carácter, Celia por su constancia
diaria, Sara por su personalidad, Miriam
por su ambición, Guti por su afán
de aprender, Ire por su corazón y Ana
por su fe en sus posibilidades.
Por todo ello, gracias, gracias enanas.
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